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Bogotá. Las importaciones de leche y productos lácteos volvieron a poner en alerta al sector ganadero colombiano. Entre enero y mayo de 2026 ingresaron al país 28.160 toneladas de leche en polvo provenientes principalmente de Estados Unidos, Chile y Bolivia, volumen equivalente a unos 234 millones de litros de leche líquida.

La cifra representa el 16,3 % del acopio formal nacional, frente al 9,2 % registrado durante todo 2025, según advirtió José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán).

En una carta dirigida al ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, el dirigente gremial manifestó su preocupación por el acelerado crecimiento de las importaciones y por el impacto que estas podrían tener sobre los productores nacionales.

“Uno de los asuntos que demanda atención inmediata es la situación que atraviesa el sector lácteo colombiano como consecuencia del acelerado crecimiento de las importaciones de leche y derivados lácteos”, señaló Lafaurie Rivera.

Estados Unidos, principal proveedor

Según Fedegán, durante los primeros cinco meses de 2026 las importaciones de leche y derivados lácteos aumentaron 56,4 % frente al mismo periodo del año anterior.

El gremio atribuye buena parte de este comportamiento a la entrada en vigor, desde el primero de enero de 2026, de la desgravación total prevista en el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos para la mayoría de los productos lácteos originarios de ese país.

Con la eliminación de los contingentes y aranceles correspondientes, los productos estadounidenses pueden ingresar al mercado colombiano sin las restricciones cuantitativas que operaban anteriormente y bajo condiciones comerciales más favorables.

“La leche en polvo entera y descremada concentra la mayor parte del volumen importado, seguida por los lactosueros y diversos tipos de queso utilizados tanto para consumo directo como por otras industrias”, explicó Lafaurie en su comunicación al Gobierno.

El dirigente gremial sostuvo que el incremento debe analizarse en el contexto de una producción nacional que involucra a más de 300.000 familias productoras, muchas de ellas pequeños y medianos ganaderos.

La situación, agregó, es especialmente sensible en la Costa Caribe, donde miles de familias trabajan bajo sistemas de doble propósito, combinando la producción de leche con la cría de terneros y operando con márgenes de rentabilidad reducidos.

Chile y Bolivia también ganan participación

La preocupación del gremio no se concentra únicamente en Estados Unidos. Fedegán también llamó la atención sobre el aumento de las importaciones provenientes de Chile y Bolivia.

Chile mantiene acceso preferencial al mercado colombiano mediante el Acuerdo de Complementación Económica vigente entre ambos países, mientras que Bolivia cuenta con las preferencias comerciales derivadas de los acuerdos de la Comunidad Andina.

Para Lafaurie, el crecimiento de las importaciones procedentes de estos dos países amerita una revisión detallada, particularmente en materia de reglas de origen.

El dirigente aclaró que el aumento de las compras externas no implica, por sí mismo, la existencia de irregularidades. Sin embargo, consideró necesario verificar que las preferencias arancelarias sean utilizadas exclusivamente por productos que cumplan con las condiciones establecidas en los respectivos acuerdos comerciales.

“El crecimiento de las importaciones de leche en polvo provenientes de Chile y Bolivia merece especial atención”, señaló, al pedir una revisión rigurosa de las reglas de origen y de las condiciones bajo las cuales están ingresando estos productos al país.

Fedegán pide activar mecanismos de defensa comercial

Ante este escenario, Lafaurie Rivera también envió una comunicación al ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, en la que solicitó evaluar los instrumentos de defensa comercial disponibles frente al incremento de las importaciones.

El gremio planteó la necesidad de determinar si se presentan las circunstancias previstas en la legislación colombiana y en los acuerdos internacionales para aplicar medidas como salvaguardias u otros mecanismos de protección.

A la cartera de Agricultura le pidió, además, coordinar con las entidades competentes un monitoreo permanente de las importaciones, verificar el cumplimiento de las reglas de origen, evaluar la eventual existencia de subsidios o prácticas de competencia desleal y fortalecer los controles sanitarios y aduaneros.

La solicitud incluye que, cuando se configuren las condiciones legales, el Gobierno active oportunamente los instrumentos de defensa comercial disponibles.

La apuesta por abrir el mercado de Estados Unidos

Más allá de las medidas de vigilancia y protección, Fedegán propone convertir el escenario generado por el aumento de las importaciones en una oportunidad para transformar y fortalecer la producción ganadera nacional.

La principal apuesta del gremio es lograr la apertura efectiva del mercado estadounidense para la carne bovina colombiana, especialmente como una alternativa para los productores vinculados a sistemas de doble propósito.

En su comunicación al ministro de Comercio, José Félix Lafaurie propuso incorporar como prioridad de la agenda bilateral con Estados Unidos la habilitación de la carne bovina colombiana.

También pidió construir, junto con los ministerios de Agricultura y Relaciones Exteriores, el ICA, el Invima y las demás autoridades competentes, una hoja de ruta que permita identificar los obstáculos pendientes, establecer responsables y fijar plazos para culminar el proceso de admisibilidad.

La propuesta contempla, además, adelantar las gestiones políticas, comerciales, técnicas y sanitarias necesarias ante las autoridades estadounidenses e incluir este tema en los mecanismos institucionales de diálogo y seguimiento del TLC.

Para el dirigente gremial, la apertura del mercado estadounidense podría convertirse en una alternativa de reconversión productiva frente a la nueva realidad comercial que enfrenta el sector lácteo colombiano.

“Detrás de estas cifras existen más de 300.000 familias productoras de leche. Muchas de ellas desarrollan su actividad en condiciones económicas precarias y tienen escasa capacidad para absorber una caída adicional de sus ingresos”, advirtió Lafaurie.

El presidente ejecutivo de Fedegán sostuvo que Colombia no está pidiendo un trato preferencial, sino condiciones para aprovechar un mercado al que, según afirmó, los ganaderos colombianos llevan más de 14 años esperando acceder, mientras el país mantiene abierto su mercado a la carne estadounidense.


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