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Cereté, Córdoba. Los buenos precios que desde el año 2021 tiene el precio del maíz amarillo ha llamado la atención de productores de otras actividades para meterse en el cultivo. El año pasado el país alcanzó 170.788 hectáreas sembradas con una producción de 968.435 toneladas.

La meta de Colombia es llegar al millón de hectáreas sembradas para lograr la producción que requiere la industria nacional, unos seis millones de toneladas, y no tener que seguir importando. Por lo menos, en la actualidad están sintonizados en ese propósito la industria de balanceados y los productores. Esa sintonía fue posible porque es más barato comprar el maíz en el país que traerlo importado.

“Se está creciendo bien en el interior del país. Ha habido un aumento de maíz en el Tolima, hoy se tienen 12.030 hectáreas que son maíz; muchos de los distritos arroceros van a ser maiceros y también hay mucho interés por parte de los productores de caña en el Valle del Cauca o ganaderos que quieren sembrar maíz tanto para grano como para ensilaje; el crecimiento va bien”, expresó Henry Vanegas Angarita, gerente general de Fenalce en diálogo con el portal de noticias En Nuestro Campo.

Se mantienen buenos precios

Sin duda lo que está atrayendo a más sembradores para medírsele al cultivo son los buenos precios que tiene actualmente y que de acuerdo con la proyección que se hace desde Fenalce durará, por lo menos, cuatro años más.

Para marzo el precio del kilo de maíz amarillo importado, con reportes del viernes 17 de marzo, se movió entre $1.669 y $1.741 por kilo según datos de los indicadores actualizados en la página de Fenalce. Es decir, que traer una tonelada tiene un costo de entre $1.669.000 y $1.741.000.

“Estamos en una época de buenos precios que se han mantenido durante el 2021-2022 y en el año 2023 van a tener una tendencia alcista tal como muestran las cotizaciones a futuro. Hace dos años dije que los buenos precios se tendrían tres años, pero me quedé corto porque resulta que van a estar buenos tres o cuatro años más por lo tanto los que quieran hacer inversiones en infraestructura en secamiento y almacenamiento es la época para hacerlo por los precios que tenemos”, agregó Vanegas Angarita.

Henry Vanegas Angarita, gerente general de Fenalce.

El gremio también mantiene conversaciones con la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario Finagro para lograr la creación de una línea especial para infraestructura con el objetivo de que los productores no se limiten a tener el lote para sembrar sino que vayan más allá y tengan un lugar para guardar lo cosechado y también para el secado ya que con ello se deja de tener al maíz como un producto perecedero, que no lo es.

Mejores prácticas de cosecha y almacenamiento

Desde hace dos años Fenalce y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Iica) vienen trabajando con un grupo de cultivadores de tres zonas maiceras del país, primero para mejorar las prácticas de siembra y actualmente se trabaja en la segunda etapa que es mejorar los procesos de cosecha y almacenamiento del grano.

“Es un trabajo que venimos haciendo con el apoyo del Iica para demostrar que el maíz local, de producción nacional, es mucho mejor que el maíz importado y que además se puede producir a menor costo que el importado”, comenta Henry Vanegas.

El líder gremial no deja de recordar que en este momento Colombia está consumiendo un maíz 40% más costoso que el resto del mundo. La razón, es que, desde el origen, en Estados Unidos, el maíz tiene precios de entre 200 y 256 dólares. A ese valor hay que agregar los costos de traslado desde el lugar de producción al Golfo de México y de ahí en barco hasta puerto colombiano, adicionarle los costos portuarios de 10-11 dólares por tonelada, el flete del puerto a la zona de consumo, que suman 100 dólares.

Trabajan por la meta

Lograr tener un millón de hectáreas sembradas con maíz no es fácil, pero cada días más productores se están sumando atraídos por el precio. Meta Altillanura es una de las zonas con mayor crecimiento, como también la zona arrocera del Tolima, que ya ha destinado áreas que eran arroceras para sembrarlas con maíz, como ocurre con el Distrito Usocoello que pasó a destinar la mitad de su zona irrigada para maíz, es decir, 12.030 hectáreas.

“Eso es un indicador que muchos de los distritos arroceros van a ser maiceros y también hay mucho interés por parte de los productores de caña en el Valle del Cauca o ganaderos que quieren sembrar maíz tanto para grano como para ensilaje y el crecimiento va bien, en este primer semestre la altillanura siembra soya, pero esperamos que para el segundo semestre haya un repunte mucho mayor que el año pasado para el maíz”, comenta el dirigente gremial de los cereales y leguminosas.

Siembra

En Córdoba y Sucre la siembra de maíz amarillo en 2022 en el primer semestre tuvo el siguiente comportamiento: Córdoba sembró 9.983 hectáreas, área parecida sembró Sucre, 9.159 Ha. Sin embargo, el rendimiento fue mayor en Córdoba, que produjo 57.898 toneladas, y Sucre 27.700 toneladas. Esto se explica porque los rendimientos son mayores en Córdoba (5,80 toneladas por hectáreas) que en Sucre (3,02 toneladas por hectárea).

En el primer semestre el departamento que más siembra es Córdoba, pero no es el que tiene el mejor rendimiento en el país, ese puesto en 2022 fue para Risaralda que obtuvo 8 toneladas y Caldas y Quindío que obtuvieron 7 toneladas por hectárea y cerca a esta producción estuvieron Meta Altillanura (6,59) y Meta Piedemonte (6,38).

Para el segundo semestre, la producción se concentró en Meta Altillanura que sembró 39 mil hectáreas, Sucre que sembró 13.831 hectáreas y Meta Piedemonte que destinó 12 mil hectárea para la siembra de maíz.

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