Incendios forestales: una amenaza para los ecosistemas y la salud que se puede prevenir
Foto: WWF
Redacción. Los incendios forestales que se han registrado durante las últimas semanas en Colombia han dejado afectaciones en diferentes ecosistemas, además de impactos sobre la vida silvestre y la salud de las personas.
De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), las conflagraciones se han presentado en departamentos como Tolima, Nariño, Quindío, Cesar, Antioquia, Santander, Norte de Santander y Huila. A su vez, el Ideam mantiene en alerta roja por incendios a más de 600 municipios del país.
Según el reporte de la Ungrd, actualmente se registran más de 20 incendios forestales activos, cerca de 80 ya han sido liquidados y cinco permanecen bajo control.
¿Qué es un incendio forestal?
La Ungrd define un incendio forestal como el fuego que afecta la cobertura vegetal y genera perturbaciones ecológicas, afectando o destruyendo una extensión superior a 5.000 metros cuadrados. Estos eventos pueden presentarse tanto en zonas rurales como urbanas.
Uno de los principales factores detrás de estas emergencias es la acción humana. Según la entidad, el 95 % de los incendios forestales en Colombia son causados por las personas, ya sea de manera intencional, accidental o por descuido.
Entre las causas se encuentran las quemas de basura, el manejo inadecuado de fogatas, las colillas de cigarrillos y fósforos, las quemas agrícolas cercanas a zonas de vegetación y la caída accidental de redes eléctricas. También pueden originarse por fenómenos naturales como las tormentas eléctricas.
La prevención comienza en las comunidades
Evitar que un incendio se inicie o se propague requiere acciones de prevención. Entre ellas están el control de la vegetación y el manejo de combustibles en zonas con alta amenaza de incendios.
También es importante realizar jornadas de recolección de residuos, especialmente botellas y objetos de vidrio que pueden concentrar los rayos solares, así como papeles, plásticos, colillas de cigarrillos, encendedores y otros materiales combustibles.
La conformación de redes comunitarias con planes de respuesta también resulta fundamental para detectar rápidamente cualquier emergencia y alertar a los cuerpos de bomberos.
¿Qué relación tiene el cambio climático?
El aumento de las temperaturas y las modificaciones en los patrones climáticos representan un desafío adicional para la prevención y atención de los incendios forestales.
Melissa Abad, especialista en Adaptación al Cambio Climático de WWF Colombia, señala que, aunque el calentamiento global continuará durante los próximos años, las decisiones que tome la sociedad pueden influir en la magnitud de sus impactos.
“Debemos estar muy atentos a cuando nos informen instituciones como el Ideam o Ungrd si se van a presentar fenómenos como El Niño y La Niña”, explica Abad, al destacar que estos fenómenos modifican temporalmente las condiciones climáticas del país.
Según la especialista, conocer oportunamente estas alertas permite a las comunidades, sectores económicos y ciudadanos prepararse ante los cambios y adoptar medidas para proteger tanto a las personas como a los ecosistemas.
Recuperar un bosque después del fuego puede tomar años
Las consecuencias de un incendio forestal no terminan cuando las llamas son controladas. De acuerdo con la Ungrd, el fuego puede alcanzar temperaturas de hasta 1.000 °C y propagarse a velocidades de hasta 100 metros por minuto.
La recuperación de las áreas afectadas es un proceso de largo plazo que puede incluir la regeneración de la cobertura vegetal, el manejo de las cenizas, la recuperación de nutrientes y el mejoramiento de la estructura del suelo.
Además de los daños ambientales, es necesario evaluar las consecuencias sociales y económicas que deja cada emergencia.
Amenaza y vulnerabilidad determinan el riesgo
Para identificar las zonas con mayor riesgo de incendios forestales se deben considerar dos factores: amenaza y vulnerabilidad.
Según el Ideam, la amenaza está relacionada con las condiciones que pueden favorecer el inicio y la propagación del fuego, como el tipo y estado de la vegetación, el clima y las características del relieve.
La vulnerabilidad, por su parte, se refiere a qué tan expuestos están la población, las infraestructuras, los sistemas productivos y los ecosistemas ante un eventual incendio.
Por eso, cuando aumentan tanto la amenaza como la vulnerabilidad, también crece el riesgo.
Desde WWF Colombia se desarrollan acciones de prevención y adaptación junto con autoridades y comunidades locales, especialmente durante las temporadas secas. Estas estrategias incluyen medidas para reducir los impactos de estos periodos, prevenir la deforestación —estrechamente relacionada con los incendios— y fortalecer la capacidad de respuesta de los territorios.
La organización también adelanta procesos de restauración con las comunidades, teniendo en cuenta las necesidades de cada territorio y buscando recuperar los ecosistemas afectados, con una prioridad: proteger el bienestar de las personas y la salud de la naturaleza.











