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Redacción. La Antártida, considerada uno de los últimos ecosistemas prístinos del planeta, también enfrenta la contaminación por plástico. Una investigación de la Universidad Jorge Tadeo Lozano encontró microplásticos en krill recolectado durante la X Expedición Colombiana a la Antártida, evidencia de que estos contaminantes ya ingresaron a uno de los primeros eslabones de la cadena alimentaria del océano Austral.

El estudio, titulado “La Antártica habla a través del Krill: contaminación por microplásticos”, fue desarrollado por Alejandra Silva Cardona, estudiante de Biología Marina, bajo la dirección del profesor Paulo César Tigreros Benavides.

Los investigadores analizaron 30 ejemplares de tres especies de krill: Euphausia superba, Euphausia triacantha y Euphausia frigida. En 29 individuos encontraron un total de 465 microplásticos, principalmente partículas de polietileno y polipropileno, materiales ampliamente utilizados en botellas, empaques, bolsas y otros productos de consumo.

El plástico ya está dentro de la cadena alimentaria

El hallazgo adquiere relevancia porque el krill es una especie fundamental para el funcionamiento del ecosistema antártico. Estos pequeños crustáceos se alimentan principalmente de fitoplancton y, a su vez, constituyen una fuente esencial de alimento para ballenas, focas, pingüinos y numerosas aves marinas.

Para los investigadores, la presencia de microplásticos en el krill demuestra que la contaminación no se limita al ambiente, sino que está siendo incorporada por organismos ubicados en la base de la red trófica.

Aunque algunos residuos pueden estar relacionados con actividades marítimas, los científicos señalan que los plásticos también pueden recorrer miles de kilómetros transportados por las corrientes oceánicas hasta llegar a la Antártida.

El hallazgo no implica que las poblaciones de ballenas, focas o pingüinos estén en riesgo inmediato por esta única causa. Sin embargo, los microplásticos representan una presión adicional sobre un ecosistema que ya enfrenta amenazas como el calentamiento global, la pérdida de hielo marino y la acidificación del océano.

Investigación colombiana con alcance internacional

Para garantizar la confiabilidad de los resultados, el equipo aplicó estrictos protocolos destinados a evitar la contaminación de las muestras durante los análisis realizados en los laboratorios de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá. Entre las medidas adoptadas estuvieron el uso de ropa 100 % de algodón, la filtración del agua utilizada y la eliminación de posibles fuentes externas de microplásticos.

La investigación surgió del trabajo del semillero Ecobiomar y de la colaboración con científicos vinculados a la Expedición Colombiana a la Antártida. Sus resultados fueron presentados en el XXI Seminario Nacional de Ciencias y Tecnologías del Mar (Senalmar XXI 2026) y posteriormente aceptados para su presentación ante el Scientific Committee on Antarctic Research (Scar), uno de los principales escenarios internacionales de investigación antártica.

Para los investigadores, los resultados abren nuevas preguntas sobre los efectos de los microplásticos en la salud del krill, su posible transferencia a otros organismos y su relación con procesos esenciales como el ciclo del carbono.

El estudio también destaca el aporte de la ciencia colombiana al conocimiento de problemas ambientales de alcance global y plantea la necesidad de fortalecer la investigación y la cooperación internacional para comprender las consecuencias de la contaminación por plástico en los ecosistemas marinos más remotos del planeta.


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