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Por: Javier Muñoz López *

Cuando se habla del sector ganadero colombiano, generalmente la atención se centra en los avances tecnológicos, los logros en genética bovina, los indicadores de producción, las exportaciones y los aportes económicos que han convertido a la ganadería en uno de los pilares del desarrollo nacional. Sin embargo, existe una dimensión menos visible, pero igualmente importante, que merece ser reconocida: la profunda relación cultural que durante generaciones ha unido al ganadero con el artesano, especialmente con los artesanos de la cultura indígena Zenú.

Esta relación no nació de acuerdos comerciales, estrategias empresariales o políticas públicas. Surgió de la cotidianidad, del trabajo diario y de la necesidad mutua de dos culturas que, aunque desarrollan actividades diferentes, han compartido históricamente el mismo territorio, los mismos paisajes y, en muchos casos, los mismos sueños de progreso. Se trata de una alianza silenciosa entre la cultura ganadera y la cultura artesanal, una hermandad forjada a través del tiempo y representada de manera ejemplar por una de las prendas más emblemáticas de Colombia: el sombrero vueltiao.

Durante siglos, los ganaderos, vaqueros, arrieros y trabajadores del campo han encontrado en el sombrero mucho más que una simple prenda de vestir: además de protegerlos de las intensas jornadas bajo el sol, el sombrero se ha convertido en un símbolo de identidad, dignidad y pertenencia. En él se reflejan valores que caracterizan al hombre y la mujer del campo colombiano: el esfuerzo, la disciplina, la humildad y el orgullo por sus raíces.

Colombia posee una extraordinaria riqueza cultural expresada en la diversidad de sombreros que identifican sus regiones. El sombrero aguadeño en el Eje Cafetero, el sombrero llanero en los Llanos Orientales, el sombrero suaceño en el Huila y el sombrero wayúu en La Guajira son ejemplos de cómo la artesanía se integra a la identidad regional. Sin embargo, en los departamentos de Córdoba y Sucre existe una manifestación particular que representa de manera excepcional la unión entre artesanía y ganadería: el sombrero vueltiao.

Esta obra artesanal es patrimonio de la cultura indígena Zenú, asentada principalmente en el Resguardo Indígena de San Andrés de Sotavento (Córdoba – Sucre). Especialmente en el municipio de Tuchín (reconocido como la cuna del sombrero fino vueltiao), miles de familias han conservado durante generaciones el arte de transformar la hoja de la caña flecha en una de las expresiones culturales más importantes de Colombia. Cada sombrero es el resultado de conocimientos ancestrales transmitidos de padres a hijos, de largas jornadas de trabajo y de un profundo respeto por la tradición.

Desde este territorio ancestral, el sombrero vueltiao ha trascendido las fronteras regionales para convertirse en un símbolo nacional reconocido en múltiples escenarios internacionales. Su presencia en eventos diplomáticos, culturales y comerciales alrededor del mundo ha permitido que la imagen de Colombia sea identificada con una pieza artesanal que resume historia, creatividad y tradición.

En el año 2004 fue declarado Patrimonio Cultural del Departamento de Córdoba mediante la Ordenanza 08 (junio de 2004) de la Asamblea Departamental; posteriormente, fue declarado por el Congreso de la República como Símbolo Cultural de la Nación mediante la Ley 908 del 8 de septiembre de 2004, haciendo también un reconocimiento a la cultura del pueblo Zenú, habitante de los departamentos de Córdoba y Sucre (Plan especial de salvaguardia, Ministerio de Cultura, pág. 12).

Resolución DM Número 0144 del 04 de abril de 2024: “Por la cual se incluye la manifestación “Trenzado en caña flecha, prácticas y conocimientos ancestrales artesanales de la identidad zenú” en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial del Ámbito Nacional, y se aprueba su Plan Especial de Salvaguardia – PES”.

Pero más allá de ese reconocimiento internacional, el verdadero valor del sombrero vueltiao se encuentra en la estrecha relación que mantiene con la vida cotidiana del ganadero y demás gremios del sector agropecuario que han jalonado el crecimiento y la economía de nuestra región, así como de otras personas del común, políticos, artistas y del sector educativo, entre otros.

Desde hace décadas, esta prenda ha acompañado las labores de campo en los departamentos de Córdoba, Sucre y, en general, del Caribe colombiano. Para todo ganadero es un orgullo ponerse el sombrero vueltiao y escuchar María Varilla en la rueda del fandango en San Pelayo, en las corralejas de Cotorra, y en la memoria nos quedan las imágenes del 20 de enero en Sincelejo. Es un orgullo lucir el sombrero vueltiao como prenda de vestir en la tradicional feria ganadera de Montería, en subastas ganaderas, en ruedas de negocio o simplemente para salir a la calle. Juntos han sido cómplices de los espectaculares atardeceres y amaneceres de la vasta sabana cordobesa y sucreña, y del majestuoso bajo Sinú. El sombrero vueltiao ha sido motivo de inspiración para los cantos de vaquería, porros, cuentos, anécdotas y chistes creados por nuestros abuelos y que aún persisten.

Para el ganadero, portar un sombrero vueltiao representa mucho más que seguir una costumbre. Es reconocer una historia compartida con los artesanos zenúes, es llevar consigo una obra de arte elaborada por manos indígenas que han preservado un legado cultural invaluable. Cada sombrero que llega a una finca, a una feria o a una cabalgata lleva implícito el trabajo, el conocimiento y la dedicación de una familia artesana.

De igual manera, para el pueblo Zenú resulta motivo de orgullo observar cómo su creación más representativa forma parte de la identidad del sector ganadero. Aunque la relación entre artesano y ganadero no siempre sea visible, existe una conexión permanente basada en el reconocimiento mutuo. Mientras el artesano encuentra en el ganadero a uno de los principales embajadores de su obra, el ganadero encuentra en el sombrero un elemento fundamental de su imagen y de su cultura.

Por ello, resulta indispensable fortalecer esta unión histórica. Las nuevas generaciones deben comprender que la modernización del campo y la incorporación de nuevas tecnologías no significan abandonar las tradiciones que han dado identidad al territorio. Por el contrario, el futuro de la ganadería colombiana debe construirse integrando innovación, productividad y patrimonio cultural.

Asimismo, los gremios ganaderos, las instituciones públicas y los líderes regionales tienen la responsabilidad de visibilizar y promover esta relación en los diferentes escenarios sociales, comerciales y culturales. Incluir a los artesanos en las estrategias de desarrollo rural significa reconocer que la identidad ganadera no solo se construye con genética, productividad e infraestructura, sino también con cultura, historia y sentido de pertenencia.

La relación entre la cultura ganadera y los artesanos de la cultura Zenú constituye un ejemplo exitoso de cómo dos sectores diferentes pueden complementarse y fortalecerse mutuamente. Es una alianza que ha trascendido generaciones y que hoy representa uno de los mayores patrimonios culturales del Caribe colombiano.

Cuando el ganadero se coloca el sombrero vueltiao, no solo está utilizando una prenda tradicional: está honrando una historia compartida, reconociendo el legado de un pueblo ancestral y demostrando que detrás de cada sombrero existe una cultura que, al igual que la ganadería, ha contribuido a construir la identidad de Colombia. En esa unión entre el artesano Zenú y el ganadero colombiano se encuentra una de las expresiones más auténticas de nuestro patrimonio, una hermandad silenciosa que merece ser preservada, fortalecida y proyectada hacia el futuro.

Para terminar, queremos invitar a la Federación de Ganaderos y a los artesanos de Colombia a realizar un consenso nacional para escoger o diseñar un personaje simbólico que caracterice y represente al gremio en todos sus eventos nacionales e internacionales como marca propia y auténtica, que facilite interactuar y vender nuestra imagen al mundo como “Ganadero de Colombia”.

*Nutricionista Dietista UdeA., ESP. Proyectos de Desarrollo ESAP


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