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Redacción. Imagine que, en lugar de recorrer diferentes tiendas virtuales para encontrar un producto, comparar precios y revisar las opiniones de otros compradores, pudiera delegar todo ese proceso en una herramienta de inteligencia artificial. Esta no solo identificaría las mejores alternativas de acuerdo con sus preferencias, sino que también podría realizar la compra, siempre que usted lo autorice.

Este escenario comienza a tomar fuerza en el comercio digital y plantea una nueva etapa en la evolución de las compras por internet: el comercio agéntico o Agentic Commerce, un modelo en el que los agentes de inteligencia artificial pueden investigar, comparar, seleccionar y ejecutar transacciones en nombre de los consumidores, bajo las condiciones de autorización establecidas.

La tendencia ya despierta interés entre los consumidores. En Brasil, el 72 % afirma estar dispuesto a comprar a través de agentes de inteligencia artificial, frente al 39 % registrado en 2025. Así lo revela el Agentic Commerce Report 2026, de Global Payments, un estudio que analizó la disposición de las personas a delegar en estas herramientas diferentes actividades relacionadas con la búsqueda, selección y compra de productos y servicios.

Estos resultados ponen sobre la mesa una conversación relevante para Colombia: ¿hasta dónde están dispuestos los consumidores a delegar sus decisiones de compra en la inteligencia artificial y qué condiciones necesitan para confiar en estas nuevas experiencias?

A medida que evolucionan los pagos digitales, también se amplían las posibilidades de automatizar las transacciones. Sin embargo, el desarrollo del comercio agéntico dependerá de un elemento fundamental: que los usuarios puedan aprovechar las ventajas de la tecnología sin perder el control de su dinero.

De las recomendaciones a las compras: el reto de construir confianza

Aunque existe una creciente apertura hacia el uso de la inteligencia artificial en las compras, esto no significa que los consumidores estén dispuestos a dejar todas las decisiones en manos de estas herramientas.

De acuerdo con el estudio de Global Payments, entre los consumidores encuestados a nivel mundial que están abiertos a utilizar agentes de inteligencia artificial, el 74 % permitiría que estas herramientas comparen precios de manera autónoma y el 69 % confiaría en ellas para investigar productos y servicios.

Sin embargo, cuando se trata de completar una transacción, la disposición disminuye considerablemente: solo el 21 % permitiría que una compra se realizara sin intervención humana, mientras que el 59 % preferiría aprobar individualmente cada operación.

La seguridad también representa un factor determinante. El 52 % de los consumidores encuestados identifica la protección de los pagos como una de sus principales preocupaciones frente a las compras realizadas mediante inteligencia artificial.

Estas cifras evidencian que, aunque los usuarios están dispuestos a delegar tareas que facilitan el proceso de compra, todavía consideran importante mantener la supervisión sobre las decisiones que involucran su dinero.

“Este tipo de comercio representa una evolución en la manera en que las personas compran y pagan. Para que esta oportunidad se traduzca en una experiencia útil tanto para las personas como para los comercios, será fundamental combinar la practicidad de la automatización con mecanismos claros de seguridad, transparencia y control. La confianza debe acompañar cada etapa de la transacción”, afirmó Juan Pablo D’Antiochia, gerente general del negocio Enterprise de Global Payments para América Latina.

¿Qué significa esta evolución para Colombia?

En Colombia, la transformación de los medios de pago avanza en un entorno donde conviven diferentes hábitos de consumo. Mientras el efectivo conserva su presencia en los establecimientos físicos, las billeteras digitales y otras alternativas electrónicas continúan ampliando las posibilidades para realizar transacciones.

En este escenario, el comercio agéntico podría marcar un nuevo capítulo en la evolución del comercio electrónico: pasar de utilizar la inteligencia artificial como una herramienta de consulta a convertirla en un asistente capaz de gestionar buena parte de la experiencia de compra.

Para los comercios y los proveedores de servicios de pago, esta transformación representa nuevos desafíos y oportunidades. Será necesario desarrollar soluciones que permitan integrar la inteligencia artificial con plataformas de pago seguras, procesos transparentes y mecanismos de autorización que garanticen que los consumidores conserven el control de sus transacciones.

El desafío no consiste únicamente en lograr que la tecnología pueda comprar por las personas, sino en construir un ecosistema en el que los usuarios comprendan cómo funcionan estos agentes, conozcan los alcances de las autorizaciones que conceden y tengan la posibilidad de supervisar sus operaciones.

Así, el futuro del comercio digital no dependerá exclusivamente de qué tan inteligentes sean estas herramientas, sino también de qué tanta confianza logre generar. La automatización podrá simplificar las compras, pero la seguridad, la transparencia y el control seguirán siendo condiciones esenciales para que los consumidores den el siguiente paso.


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