Fenalce propone acuerdo entre productores, industria y Gobierno para fortalecer la producción nacional de maíz y soya
Redacción. Un acuerdo tripartito entre productores, industria y Gobierno, sustentado en un Plan de Acción consensuado, es la propuesta de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce) para fortalecer la producción agrícola nacional, reducir la dependencia de las importaciones de maíz y soya y avanzar hacia la soberanía alimentaria de Colombia.
La iniciativa fue presentada por Arnulfo Trujillo Díaz, gerente de Fenalce, durante el Segundo Encuentro Nacional por la Orinoquía, realizado en la Cámara de Comercio de Bogotá, un espacio de diálogo que puso de relieve el potencial productivo de esta región y su importancia estratégica para el desarrollo agropecuario del país.
Según explicó Trujillo Díaz, los tres sectores deben trabajar articuladamente en la construcción de una hoja de ruta con acciones concretas que permitan mejorar la competitividad de los cultivos de maíz y soya, garantizar condiciones de sostenibilidad económica para productores e industriales y ampliar la participación de la cosecha nacional en el mercado colombiano.
Un plan para impulsar la competitividad del sector
Entre las medidas planteadas por Fenalce se encuentran la implementación de precios de referencia, contratos de producción, mecanismos de cobertura e incentivos para la compra de cosechas nacionales. También propone fortalecer la seguridad jurídica sobre la tierra y los acuerdos comerciales mediante los Consejos Nacionales del Maíz y de la Soya.
La propuesta incluye, además, inversiones y acciones para mejorar la infraestructura vial, los procesos de transformación y secado de granos y los sistemas de transporte multimodal. A esto se suma el impulso a la asociatividad, la investigación, la transferencia de tecnología y el acceso a mecanismos de financiación que contribuyan a elevar la productividad y rentabilidad de las actividades agrícolas.
En materia de producción, la Federación considera prioritario orientar las siembras hacia zonas con condiciones agroecológicas adecuadas, promover la rotación de cultivos e implementar prácticas de agricultura regenerativa. Asimismo, plantea reforzar los controles a la producción y comercialización de semillas para garantizar su calidad y mejorar los rendimientos agrícolas.
La producción nacional de maíz pierde participación en el mercado
La necesidad de implementar medidas para fortalecer la producción nacional también se evidencia en el comportamiento del mercado del maíz amarillo.
De acuerdo con las cifras presentadas por Fenalce, antes de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, en 2012, la producción colombiana representaba el 24 % del mercado nacional. Actualmente, esa participación se ubica en el 12 %.
La Federación atribuye esta reducción, entre otros factores, al crecimiento de las importaciones, favorecidas por las condiciones arancelarias establecidas en el acuerdo comercial.
En contraste, la producción nacional de soya ha mostrado un comportamiento creciente, impulsado principalmente por la expansión de las áreas cultivadas en el departamento del Meta. Entre 2012 y 2025, pasó de 89.492 a 230.387 toneladas, un incremento del 157 %.
La Orinoquía, protagonista del abastecimiento nacional
Las cifras de producción ratifican el papel estratégico de la Orinoquía para el desarrollo de las cadenas productivas del maíz y la soya.
Según Fenalce, durante 2025 la región registró 97.016 hectáreas sembradas de soya y una producción de 213.162 toneladas, equivalentes al 93 % del total nacional.
En maíz, la superficie cultivada alcanzó las 104.610 hectáreas, con una producción de 732.857 toneladas, que representaron el 52 % de la producción colombiana.
Estos resultados evidencian la capacidad agrícola de la región para ampliar la oferta nacional de ambos granos y contribuir al fortalecimiento de las cadenas de abastecimiento, transformación y comercialización.
Soberanía alimentaria, un propósito estratégico para Colombia
Para Arnulfo Trujillo, fortalecer la producción nacional debe ser parte de una estrategia de país orientada a consolidar la soberanía alimentaria, entendida como la capacidad de Colombia para desarrollar su producción y definir sus propias políticas y estrategias en materia de alimentación.
Este propósito se complementa con la seguridad alimentaria, que busca garantizar que toda la población tenga acceso físico y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos.
En este contexto, Fenalce considera que impulsar los cultivos nacionales de maíz y soya es fundamental para reducir la vulnerabilidad frente a las importaciones y fortalecer la capacidad productiva del país, teniendo en cuenta la importancia de estos granos para las cadenas agroalimentarias y el abastecimiento de la demanda interna.











