Compártelo en redes

Redacción. La reciente visita a Colombia del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y su encuentro con el presidente Abelardo de la Espriella volvieron a poner en el centro de la agenda la importancia de la relación económica y comercial entre ambos países. Más allá de la coyuntura política, las cifras muestran que Estados Unidos continúa siendo un mercado estratégico para las empresas colombianas.

Según cifras de AmCham Colombia, entre enero y julio de 2026 Estados Unidos se mantuvo como el principal socio comercial de Colombia, con exportaciones colombianas por US$9.234 millones, un crecimiento de 5 % frente al mismo periodo de 2025. Durante esos siete meses, 3.801 empresas colombianas vendieron bienes en el mercado estadounidense, cerca de una tercera parte del total de firmas exportadoras del país.

Los datos contrastan con una percepción extendida entre algunos empresarios: que Estados Unidos es un mercado demasiado competido y prácticamente cerrado a nuevos participantes. Sin embargo, la transformación de la economía estadounidense plantea un escenario diferente.

La evolución tecnológica, la reorganización de las cadenas de suministro y la creciente demanda de servicios especializados están generando nuevas oportunidades en áreas como tecnología aplicada, servicios profesionales, logística, manufactura avanzada, salud y soluciones B2B. En este contexto, el reto para las compañías latinoamericanas no consiste únicamente en encontrar compradores, sino en identificar necesidades específicas que puedan atender con conocimiento especializado, rapidez y capacidad de adaptación.

“Durante años muchas empresas latinoamericanas han mirado a Estados Unidos y han pensado que, por tratarse de uno de los mercados más competidos del mundo, las oportunidades ya están ocupadas. El problema de esa lectura es que desconoce que la economía estadounidense se transforma permanentemente. Cada cambio tecnológico, regulatorio o en las cadenas de suministro crea nuevas necesidades y abre espacios para compañías capaces de responder con conocimiento y velocidad”, explica Sebastián Forero, general Office Manager en Prodezk.

Esta dinámica también está modificando las estrategias de entrada al mercado. Competir exclusivamente mediante menores costos pierde relevancia frente a modelos basados en especialización, conocimiento y capacidad de integración. Para una empresa latinoamericana, la oportunidad puede estar en aportar soluciones a una industria específica, incorporarse a cadenas productivas o atender necesidades que requieren experiencia técnica y conocimiento del mercado.

El proceso de internacionalización, por tanto, plantea una pregunta diferente. Ya no se trata únicamente de definir qué producto o servicio puede venderse en Estados Unidos, sino de identificar qué problema concreto del mercado puede resolver una empresa latinoamericana y qué condiciones necesita para hacerlo de manera sostenible.

“América Latina tiene ventajas que todavía puede capitalizar mejor. La proximidad geográfica y horaria permite construir relaciones comerciales más dinámicas, pero esa ventaja desaparece si la empresa no cuenta con una estructura adecuada para operar, contratar, facturar, cumplir las reglas locales y responder a las expectativas del cliente estadounidense. Entrar al mercado no es solamente una decisión comercial; es una decisión de arquitectura empresarial”, señala Forero.

A esto se suma otro factor: Estados Unidos no constituye un mercado homogéneo. El país reúne distintos ecosistemas empresariales, con condiciones que varían de acuerdo con el estado, la ciudad y la industria. Una compañía tecnológica puede encontrar oportunidades en determinados polos de innovación, mientras que una empresa de logística, manufactura o servicios profesionales puede requerir una ubicación y una estrategia de entrada diferentes.

Para las compañías latinoamericanas, esta realidad plantea un cambio de enfoque. La discusión ya no gira únicamente alrededor de si existe espacio en un mercado altamente competitivo, sino de dónde están surgiendo nuevas necesidades y qué empresas cuentan con las capacidades necesarias para atenderlas.

En una economía en permanente transformación, la competencia no necesariamente elimina las oportunidades: también puede crear nuevas demandas. Para las empresas latinoamericanas, identificar esas brechas y construir la estructura necesaria para responder a ellas puede convertirse en una de las claves para consolidar su presencia en Estados Unidos.


Compártelo en redes

¿Cuál es tu reacción?

Emocionado
0
Feliz
0
Me gusta
0
No estoy seguro
0
Ridículo
0

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Comments are closed.

Más en:Actualidad