Viajar ya no es solo conocer lugares: experiencias compartidas ganan terreno entre los turistas
Redacción. La forma de viajar está cambiando. Para un número creciente de turistas, conocer un destino ya no se limita a visitar sus principales atractivos o completar una lista de lugares. Las experiencias, la autenticidad y la posibilidad de compartir momentos con otras personas están adquiriendo mayor protagonismo.
Según Skift Research, siete de cada diez viajeros consideran que las experiencias son las que hacen que un viaje valga la pena. El informe State of Travel 2026 señala además un cambio en las preferencias de los turistas, con un mayor interés por las emociones, las vivencias auténticas y los momentos compartidos.
La tendencia cobra especial relevancia en un contexto marcado por la comunicación digital y el uso permanente de redes sociales. En este escenario, las actividades grupales aparecen como una alternativa para recuperar espacios de interacción presencial durante los viajes.
Civitatis, plataforma de distribución online de visitas guiadas, excursiones y actividades en español y portugués, identificó varias experiencias en Colombia que responden a esta búsqueda de conexión.
De la adrenalina a la gastronomía: cinco experiencias
En Santander, el rafting por el río Fonce, desde San Gil, combina aventura y trabajo en equipo. El recorrido de 11 kilómetros exige coordinación entre los participantes para superar los rápidos y obstáculos del trayecto.
En Cartagena, las clases de salsa con música en vivo ofrecen otra forma de acercarse al destino. Los viajeros aprenden los pasos básicos y los practican en grupo, una actividad que puede realizarse en pareja, con amigos o junto a otros turistas.
La gastronomía se convierte en el punto de encuentro en Bogotá. Un recorrido por La Candelaria y diferentes mercados y establecimientos del centro permite conocer preparaciones y productos como el ajiaco, las empanadas, las obleas, la arepa santandereana y el café colombiano
En Barranquilla, la naturaleza ocupa el centro de la experiencia. El recorrido por el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín permite conocer su biodiversidad y sumar una actividad de siembra de mangle, con la participación de los visitantes.
Mientras tanto, en Palomino, el río Don Diego ofrece una experiencia de tubing que comienza con una caminata por senderos naturales y continúa con un descenso en flotadores. La actividad combina contacto con la naturaleza y espacios para compartir con otros viajeros.
“Hay actividades que adquieren otro significado cuando se viven en compañía. Compartir una mesa, aprender a bailar, enfrentar un reto en equipo o recorrer un destino con otros puede dar lugar a encuentros y recuerdos que difícilmente surgirían de la misma manera en solitario”, explicó Nicolás Posse, Regional Business Development South America de Civitatis.
De acuerdo con esta tendencia, el viaje comienza a valorarse no solo por los lugares que se visitan, sino también por las experiencias que se viven y las relaciones que pueden surgir durante el recorrido, incluso entre personas que no se conocían antes de emprender la actividad.











