Colombia enfrenta el reto de la informalidad laboral en medio de un entorno económico complejo
Bogotá. Más allá de las cifras de crecimiento y de las tasas de interés, el principal desafío económico de Colombia sigue siendo la calidad del empleo. Aunque la tasa de desempleo se ubicó en 9,2 % en febrero de 2026, el problema de fondo continúa siendo la informalidad: más del 55 % de los trabajadores no cuenta con contrato ni acceso a seguridad social, lo que refleja una estructura laboral frágil y de baja productividad.
“Cerca del 55 % de los trabajadores en Colombia (13 millones de personas) se encuentran en la informalidad, según el Dane, es decir, sin acceso a salud, pensión y otras prestaciones. Este es uno de los principales cuellos de botella de la economía colombiana”, señaló Alejandro Jaramillo Fonseca, analista de coyuntura económica y laboral.
Impacto en la economía
La elevada informalidad no solo afecta a los trabajadores, también limita la productividad y reduce la capacidad de las empresas para crecer, invertir y generar empleo formal. A este panorama se suma un contexto de tasas de interés elevadas: el Banco de la República fijó la tasa en 11,25 % para controlar una inflación que alcanzó 5,29 % anual en febrero. Aunque estas medidas buscan estabilizar la economía, encarecen el crédito y pueden frenar la inversión en el corto plazo.

Alejandro Jaramillo Fonseca es abogado de la Pontificia Universidad Javeriana, con especialización en Derecho de Negocios Internacionales y magíster en Gestión Pública de la Universidad de los Andes.
“Hoy tenemos un entorno complejo: tasas de interés altas para controlar la inflación, un crecimiento que sigue siendo limitado. En este contexto, las empresas enfrentan mayores costos y menor demanda, lo que termina afectando la inversión y la generación de empleo formal. Por eso, avanzar en la formalización laboral es una condición clave para fortalecer el crecimiento económico y la sostenibilidad del país”, agregó Jaramillo Fonseca.
Retos para el próximo gobierno
El próximo gobierno deberá enfrentar el desafío de estabilizar las finanzas públicas sin afectar la generación de empleo formal ni el desarrollo empresarial. Sin embargo, el reto de fondo será lograr que más personas y empresas entren a la formalidad. La alta informalidad reduce los aportes al sistema y limita los recursos disponibles para financiar servicios esenciales como salud, educación y pensiones.
Esto implica avanzar en políticas que reduzcan las barreras para hacer empresa, faciliten la contratación formal y generen condiciones para que más negocios puedan crecer dentro de la legalidad.
“Más allá de las medidas que pueda hoy implementar el gobierno actual o que piense implemente el gobierno que entra. El desafío y gran reto será construir una economía más formal, con empresas más sólidas y con mayor productividad”, concluyó Alejandro Jaramillo.











