Nadie entiende el dinero
Bogotá. El dinero no son billetes y monedas. El dinero no son cuotas en tarjetas de crédito, ni son números en el banco. Y el dinero definitivamente no debería ser el objetivo único y final de ninguna operación. Evidentemente, el dinero se cuenta en números y se representa en billetes… Pero el dinero no es estas cosas.
Para entenderlo bien, vamos a dar marcha atrás un par de miles de años.
“Cuando no había dinero, los bienes se intercambiaban directamente. El campesino le daba trigo al zapatero a cambio de zapatos, y trigo al herrero a cambio de un par de azadones, y trigo al líder de la comunidad a cambio de su protección y gracia, pero, como todos sabemos, el trueque dejó de ser viable cuando las comunidades comenzaron a ascender a miles de personas. Un nuevo sistema sería necesario para reemplazarlo, y para facilitar el progreso económico venidero. El trueque era una de las principales limitantes del crecimiento de las grandes civilizaciones”, comenta Jairo Pinilla, director ejecutivo de Performia Colombia.
La idea de intercambiar cosas de alto valor y rareza a cambio de bienes probablemente existió paralelamente al trueque por mucho tiempo, y a medida que el trueque se volvía inviable, cosas de valor universal se comenzaron a volver el facilitador principal para todo el comercio. Y en algún punto, alguien decidió estandarizarlo.
Pero para entender el dinero tenemos que preguntarnos algo que tal vez parezca obvio: ¿Por qué estaba la gente dispuesta a aceptar “dinero” como pago? Sin importar si el dinero del momento fueran monedas de hierro, conchas o sal… ¿Por qué la gente los aceptaba a cambio de los frutos de su trabajo duro?
“Por sí solas, las conchas o las monedas de hierro no tienen ningún uso. Igual que los billetes de hoy en día, por sí solo el dinero no sirve para absolutamente nada.
Cuando se intercambiaba ropa por una vaca, por ejemplo, el que recibía la ropa la usaba para vestir a su familia, y el que recibía la vaca recibía una fuente de alimento. Pero una moneda de hierro no es particularmente útil para nada”, agregó Pinilla.
Lo que hacía útil al dinero, era la confianza de la gente en él. Las personas confiaban en que ese dinero se los iba a aceptar el mercader donde compraban sus herramientas. Confiaban en que ese dinero les serviría para pagarle por su protección al gobernante de turno. Confiaban en que otras personas confiaban en ese mismo dinero, igual que ellos.
El dinero es una idea. Tenemos la idea de que veinte mil pesos tienen un cierto valor. Tenemos la idea de que ciertos bienes en ciertas calidades y cantidades valen veinte mil pesos. Y confiamos en que otros también tienen esa misma idea.
Las conchas, los metales y las piedras preciosas eran cosas con un valor colectivamente imaginado. También tenían la ventaja de que no se dañaban fácil o rápidamente, a diferencia del grano que se pudría y las vacas que se enfermaban y envejecían.
Al inicio, la rareza del metal mismo, como la plata o el oro, también servía como apoyo para la confianza de la gente. Hoy, esa confianza la respalda la economía del país del que es la moneda.
El dinero es en realidad toda una serie de ideas y normas y acuerdos implícitos en la sociedad. Es una idea totalmente arbitraria de valor. Y depende en gran parte cuánto de ese dinero la gente pide para entregarte cierta cantidad de bienes.
Entonces deja de pensar en el dinero como tu objetivo final. Deja de pensar en el dinero como el centro de todas tus operaciones y cálculos. El centro real de todo esto es el valor que eres capaz de producir para los demás y cuánta confianza eres capaz de producir en ellos. Esto es lo que determinará cuánto dinero están dispuestos a pagarte.
Tus finanzas, por supuesto, dependen de cómo eres capaz de manejar los números y los billetes a los que llamamos dinero… Pero dependen en mucho mayor parte de tu capacidad de crear productos u ofrecer servicios con mucho valor, y de producir grandes cantidades de confianza en grandes cantidades de personas.
“El dinero es una idea respaldada por confianza. Eso es bastante poco como definición… Pero eso es, a fin de cuentas, todo lo que el dinero es. Y si lo entiendes y lo interiorizas, se volverá mucho más sencillo manejarlo”, concluyó Jairo Pinilla, director ejecutivo de Performia Colombia.











