Buenavista. Con solo 49 años años de edad, Delcy Rosario Pacheco Severiche tiene la sabiduría de la mujer campesina, esa que se transmite de generación a generación. Reside junto con su familia en Las Camelias, una población rural ubicada a 14 kilómetros del casco urbano.

Su mirada tranquila, su liderazgo y su trato cordial son cualidades que resaltan quienes la conocen. Hace años atrás se desempeñó como enfermera y también como maestra.

Sus padres le dejaron una de las mejores herencias, todo el saber necesario para aprovechar la tierra y sacar lo mejor de ella. “Nací y me crie en el campo. Mis padres me enseñaron a trabajar la tierra y sacar productos de ella como maíz, yuca y el plátano”, asegura con ese orgullo que caracteriza a la mujer rural que desde hace siete años se ha dedicado de lleno a los trabajos en su parcela.

Hace 22 años se casó y es madre de tres hijos, uno de ellos ya terminó sus estudios universitarios en la UniCórdoba, los otros también estudian en esa institución. Todo el apoyo que ellos han necesitado para adelantar sus estudios se lo ha dado ella y su esposo con el trabajo de su tierrita.

“Cultivo calabaza, habichuela, pepino blanco, frijol, yuca, plátano, maracuyá y el ají picante, del que saco varios productos: Preparado con suero, y en vinagre, que salgo a vender al pueblo”, asegura, pero se queda corta pues en su parcela tiene frutales como el limón, la piña, la guanábana, el anón, en fin, por donde uno mira hay un árbol que da frutos.

Destaca que lo que más le gusta es cultivar la tierra y mirar los frutos que obtiene tras la siembra y la espera. A ella también la ha golpeado un poco la pandemia, pues antes del Covid-19 iba al casco urbano día de por medio y ahora solo va dos veces a la semana, el temor y el riesgo de contagio es inminente, por eso los cuidados se extreman.

Pero, también los gastos se han incrementado, pues con las clases virtuales, tuvo que optar por un plan de internet para que sus hijos se conecten a las clases de la universidad. Ella con lo producido en su parcela ha podido solventar esas novedades, pues le han sido esquivos los auxilios que el gobierno ha entregado como ‘Ingreso Solidario’ y la ‘Devolución del IVA’.

“Todo me lo ha dado el campo. A veces tenemos tierra y no sabemos aprovecharla”, aseguró la mujer. Y no es que tenga grandes extensiones en su predio, lo interesante en su caso, es que ha sabido distribuir los espacios y aprovechar cada pedazo de su territorio para sembrar, o para aprovecharlo con algo.

Además de cultivar, también tiene cría de pollos criollos y de patos. “A mi me gusta trabajar el campo e invito a todas las personas que puedan a que lo hagan. El campo es muy lindo. Yo estuve en la ciudad tres años, pero me sentí como si tuviera las manos atadas, así que volví a mi campo, y he sacado adelante a mis hijos”, agregó.

Delcy reconoce que le ‘saca más jugo’ a su parcela durante el invierno, pues en verano el suelo requiere riego y ella no cuenta con un sistema que le permita mantener la humectación del suelo. Para ello requiere un motor, pues tiene cerca de su casa una fuente hídrica de la cual podría abastecerse de agua para que así sus cultivos pudieran ser permanentes.

“En verano a mi esposo le queda la carga del hogar, con oficios varios o la albañilería”, explica esta mujer soñadora, que durante la sequía, cuando el cultivo entra en suspensión, pero no su trabajo, pues como buena mujer de la zona rural opta por otras alternativas: hacer tamales, bollos de coco o bollo batatero. “No me quedo quieta, porque le queda todo el peso a mi esposo”, afirmó.

La historia de Delcy refleja el trabajo, la entrega y el sacrificio que hacen muchas mujeres trabajadoras de la tierra, que son apasionadas con los que haceres del campo, que a pesar de sus necesidades aprovechan lo que tienen y ponen a producir lo que siembren esas manos benditas, porque lo que se hace con amor obtiene grandes y generoso frutos.

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1 COMENTARIOS

  1. De nuevo expreso mi admiración por este reportaje tan bien hecho y que destaca los valores de nuestros campesinos, sobre todo para resaltar la tenacidad y el pundonor de una mujer luchadora y capaz de revertir la crisis producida por esta pandemia. Don Óscar, como un excelente Periodista, ha sabido recrearnos y estimularlos con una historia capaz de animarnos a ser emprendedores cómo esta valiosa dama que ha sabido alcanzar metas con su espíritu de triunfadora. Ojalá siempre tengamos esta clase de temas en la Columna de don Óscar Melendrez a quien le reconozco su sapiencia y destreza en este campo del Periodismo

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