ExSecretario de Cultura de Buenavista. Gestor cultural.

Por Óscar Melendres Garcés
El río San Jorge ha sido históricamente un gran aliado para la dinámica económica de hombres y mujeres de esta comunidad que encuentra en el mes de julio un espacio propio para rendir homenaje y veneración a la Virgen del Carmen, su Santa patrona.

La fertilidad de sus tierras y su ubicación geográfica posicionaron a este corregimiento como un polo de desarrollo de carácter regional.

Grandes extensiones de tierras aptas para cultivos de productos como el arroz y la instalación de un puerto a orillas del río San Jorge fueron acciones fundamentales para un crecimiento impresionante.

Dicen los historiadores que su fundación se remonta a los años 1.700 y que fue un punto clave para la ruta colonizadora que se abría paso hacia las minas auríferas de lo que hoy se conoce como el Bajo Cauca antioqueño.

Este puerto también se convirtió en la ruta de llegada para un grupo de sirio libaneses que decidió instalarse por estos lares.

Apellidos como Chejne, Blel, Janna y Mufid, entre otros, son comunes en la historia de este corregimiento que, con el paso de los años, ha permutado las prácticas económicas y la vocación de sus tierras.

La pesca y la agricultura han sido las actividades principales por medio de las cuales se ha dinamizado la economía de este territorio.

Tierra Santa aún conserva, en sus viviendas, vestigios de una época antigua. Este aspecto le genera cierto grado de diferencia frente a las demás poblaciones de la zona rural del municipio de Buenavista.

Así mismo, es relevante la conservación del templo católico, con una fachada característica de la colonización.

A este corregimiento pertenecen las veredas de Santa Clara, El Delirio y Coyongo, las cuales aportan al desarrollo económico del mismo. El tierrasantero es buen anfitrión, orgulloso de su tierra y buen conversador.

Además de ello, amante de la música tradicional autóctona del departamento de Córdoba. Muestra de ello es la existencia de la banda de música 16 de Enero, lo que convierte a este territorio en el único que cuenta con la práctica de esta manifestación musical.

Indudablemente llegar a Tierra Santa es permitirse realizar una retrospectiva y en un ejercicio de meditación profunda, acercarse y adentrarse en recovecos de la historia que posibilitan recrear espacios y momentos de tiempos lejanos en los que por estas cercanías pasaron miles y miles de africanos esclavizados que servirían como mano de obra en los socavones de las minas auríferas del Bajo Cauca antioqueño.


 




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