ExSecretario de Cultura de Buenavista. Gestor cultural.

Por Oscar Melendres Garcés.
Sin campo no hay ciudad. Es una verdad de a pulso que ha quedado evidenciada durante los tiempos de una pandemia que amenazó al mundo y lo desestabilizó.

Ante la mirada impávida de todos, el planeta entró en una crisis profunda de la cual apenas ahora hay asomos de posibilidades para superarla.

Sin embargo, todos tenemos una deuda enorme con el productor campesino. El sector agropecuario fue uno de los pocos que, pese a todas las adversidades, nunca dejó de producir. En la mesa de la gran mayoría de familias no hubo desabastecimiento y nunca faltó el pan nuestro de cada día.

Me disfruto, quizá como nadie, cada recorrido que emprendo hacia la zona rural de Buenavista, Córdoba. Me divierto, conozco gente valiosa que impregna de conocimientos a su interlocutor en cada conversación y encuentro a personas que tienen una cosmovisión tan clara que, parece, serían capaces de conquistar al mundo.

Transitar nuestro territorio me ha permitido dialogar con personas que a partir de la nueva realidad han entendido que la China no está tan lejos y que la gente de Afganistán puede ser amigable. Nuestros hombres y mujeres de la zona rural son inteligentes, son trabajadores, son visionarios y sobre todas las cosas, sinceros.

La conclusión más fuerte a la que he llegado es que los habitantes de nuestra zona rural están comprometidos en reiniciarse. Es posible replantear el sistema productivo de Buenavista-Córdoba teniendo como soporte fundamental las tierras, que, aunque pocas, tienen nuestros paisanos.

Estos recorridos de inmersión hacia la ruralidad local me han mostrado la diversidad de emprendimientos que se vienen gestando de manera autónoma en diferentes comunidades. Es como si se quisiera implementar, por parte de nuestros campesinos, un mecanismo que permita definir la vocación productiva de nuestros campos.

Santa Clara, vereda a orillas del río San Jorge, en los límites con el municipio de Ayapel, ha avanzado con una apuesta sólida que perfila a esta comunidad como una despensa pesquera del municipio. Una organización de más de cuarenta personas se ha consolidado de tal forma que ya está viendo los primeros resultados de su trabajo.

Un día de pesca se convierte en un día de algarabía en la que hombres y mujeres se dedican a tirar redes al agua para extraer el producto de su trabajo de varios meses.

En Santa Fe del Arcial, se ha venido incursionando en prácticas agrícolas aprovechando las fértiles tierras cercanas a la Ciénaga del Arcial. Es diversificada la producción que se da en esta parte del territorio, pero la de mayor capacidad para llegar a plataformas de mercado en ciudades capitales es la producción de melón.

Belén: Es uno de los corregimientos en los que se presentan cultivos a mayor escala. Productos como la piña y el melón ocupan grandes extensiones de tierra generando gran ocupación de mano de obra y posibilitando la llegada a mercados externos al municipio.

Es este corregimiento también la sede de un cultivo que se convierte en la principal apuesta de un campesino visionario que decidió probar con la plantación de Araza.

La Línea y Santa fe de Villa Fátima, han comenzado a trabajar con la cría y levante de cerdo como principal actividad productiva en sus territorios. Manifiestan los habitantes de estas comunidades que primordialmente esta actividad es desarrollada por mujeres mientras los hombres se dedican a otras labores del campo.

Lo más satisfactorio de todo este recorrido es que no termina en estas comunidades. Las he tomado solamente como referencia para poder afirmar que el campesino buenavistero está encontrando en el emprendimiento un camino indicado para mejorar sus ingresos familiares y de hecho su calidad de vida.

Existen otras comunidades en las que los cultivos de pancoger, de frutas y hortalizas son de preponderante importancia y se convierten en la base del sustento familiar, sobre todo, cuando desde esos territorios también se contempla la posibilidad de aumentar las extensiones productivas aprovechando la vocación diversa de nuestras tierras.

Me complace saber que en consonancia con esta visión de nuestra gente del campo existe actualmente un alcalde que ha decidido apostarle al fortalecimiento del emprendimiento en su municipio.

Es loable que desde la Administración Municipal se haya decidido establecer alianza con el Sena Regional Córdoba para llevar a cabo una Convocatoria Cerrada en el territorio de Buenavista para apalancar con recursos de hasta $80 millones a proyectos hasta agotar una bolsa por un total de $ 900 millones.

Es importante destacar que este tipo de acciones son las que facilitarán que haya frutos de la tierra y del agua en un pueblo que avanza hacia el emprendimiento

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3 COMENTARIOS

  1. Don Óscar, más que informado, quedó sorprendido con este artículo en el cual usted plasma con mucha eficiencia, lo que algunos, o quizá la mayoría desconocemos. Es admirable la forma en que nuestros campesinos, además de emprendedores, muy inteligentemente han sabido sortear las dificultades a las que fuimos enfrentados por la Pandemia. Y en un caso particular, veo que usted menciona cultivos de ARAZÁ, una fruta que solamente conocí en el Amazonas a pesar de que conozco casi todas las regiones de Colombia y la diversidad de frutas que se cultivan en nuestro país. Muchas gracias a usted, a quien admiro como Columnista y que nos comparte estás crónicas y reportajes que tanto nos ilustran.

  2. Exelente texto informativo, me transporta al campo aire puro las hermosas imagenes de pesca son fascinante.

  3. Excelentes escritos donde se muestra esa hermosa labor q se realizan en todo nuestro territorio bendiciones

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