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Redacción. El fortalecimiento del fenómeno de El Niño en Colombia mantiene la atención de las autoridades agropecuarias, que llaman a productores de todo el país a reforzar la vigilancia sobre cultivos, animales y disponibilidad de agua ante los posibles efectos de las condiciones climáticas durante los próximos meses.

De acuerdo con el Ideam, las condiciones asociadas al fenómeno persisten y pueden generar incrementos de temperatura, modificaciones en el comportamiento de las lluvias y presiones sobre los recursos hídricos. Sin embargo, El Niño no significa que las lluvias desaparezcan, ya que sus efectos pueden variar entre regiones y de acuerdo con las condiciones locales.

Para el sector agropecuario, el escenario representa un llamado a anticiparse. El déficit hídrico, las temperaturas elevadas y los cambios ambientales pueden generar estrés en los sistemas productivos y favorecer la aparición o modificación de condiciones que afecten la sanidad de cultivos y animales.

Gobierno refuerza vigilancia en el campo

Ante este panorama, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural puso en marcha un Puesto de Mando Unificado sectorial, que articula a entidades como el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), Agrosavia y la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra).

La estrategia busca fortalecer la prevención, el monitoreo agroclimático, el acompañamiento técnico y la gestión del riesgo, de manera que la información científica pueda convertirse en decisiones oportunas en las unidades productivas.

La recomendación para los productores es sencilla: observar, identificar y reportar.

Estas son las señales que deben vigilar los productores

En los cultivos, las condiciones de temperatura, humedad y disponibilidad de agua pueden generar cambios que requieren atención. Entre las principales señales se encuentran:

  • Plantas marchitas o alteraciones inusuales en su desarrollo.
  • Aparición o incremento inesperado de plagas.
  • Manchas, lesiones o síntomas desconocidos en hojas, tallos o frutos.
  • Cambios en la calidad o productividad.
  • Alteraciones en la disponibilidad de agua.
  • Situaciones sanitarias o fitosanitarias que no sean habituales en la finca.

El ICA mantiene programas oficiales de vigilancia y control de plagas y enfermedades de importancia para el sector agropecuario, así como sistemas destinados a facilitar la detección temprana de eventos sanitarios y fitosanitarios.

Animales: cambios de comportamiento también son señales de alerta

En las actividades pecuarias, la vigilancia debe concentrarse en aspectos como el comportamiento de los animales, el consumo de agua y alimento, la condición corporal y su estado sanitario.

Un cambio inusual o un incremento en el número de animales que presenten signos de enfermedad debe llevar al productor a solicitar orientación y reportar la situación por los canales establecidos.

El sistema de vigilancia epidemiológica del ICA cuenta con cobertura nacional, oficinas y laboratorios para apoyar la detección y atención de enfermedades que puedan afectar la producción pecuaria.

Reportar puede hacer la diferencia

Detectar una anomalía en el cultivo o en los animales es apenas el primer paso. Reportarla oportunamente permite activar los mecanismos institucionales de vigilancia y atención, además de aportar información sobre el comportamiento de las condiciones sanitarias y fitosanitarias en los territorios.

Por esta razón, ante cualquier situación inusual, los productores deben acudir a los canales oficiales del ICA y seguir las recomendaciones de sus profesionales y técnicos.

La información recopilada directamente en las regiones permite fortalecer el conocimiento sobre la situación del sector y mejorar la capacidad de respuesta ante posibles emergencias.

Agua, suelo y material vegetal, entre las prioridades

La estrategia del sector agropecuario frente al fenómeno de El Niño 2026–2027 contempla acercar información científica y recomendaciones técnicas a productores y asistentes técnicos.

Entre las líneas de trabajo están la gestión eficiente del agua, la salud y el bienestar animal, el manejo del suelo, el uso de material vegetal adaptado, la información agroclimática y la gestión del riesgo.

El llamado de las autoridades es a no esperar a que aparezcan afectaciones para actuar. En un escenario de variabilidad climática, el monitoreo permanente de cultivos y animales, sumado al reporte oportuno de situaciones inusuales, se convierte en una herramienta clave para proteger la producción agropecuaria y reducir los riesgos en el campo colombiano.


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