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Montería, Córdoba. Las altas temperaturas que afectan al Caribe colombiano no serían un fenómeno pasajero. Por el contrario, la tendencia observada durante las últimas décadas apunta hacia un incremento progresivo de la temperatura, advierte el profesor de la Universidad de Córdoba, Teobaldis Mercado Fernández.

El experto, adscrito a la Facultad de Ciencias Agrícolas y con formación doctoral y de maestría en Hidrociencias, explica que los estudios y registros climáticos de más de 50 años no muestran señales de un retorno a las condiciones de temperatura consideradas normales.

“Estamos viendo con muchísima preocupación que es todo lo contrario, que hay incrementos paulatinos cada año”, señala Mercado.

De acuerdo con sus investigaciones más recientes, en zonas como la cuenca costanera, las sabanas y el medio Sinú se ha registrado un aumento cercano a un grado centígrado durante los últimos 40 años.

“Esto va a ser indiscutiblemente de subida, no de regulación”, sostiene el docente.

Calor extremo y riesgos para la salud

Mercado Fernández también alerta sobre los niveles de radiación registrados durante las horas de mayor exposición solar. Entre las 11:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde se han observado valores superiores a 1.100 vatios por metro cuadrado, una condición que incrementa los riesgos asociados a la exposición prolongada a la radiación ultravioleta.

Teobaldis Mercado Fernández, científico unicordobés.

El profesor recomienda a la población utilizar sombreros, gorras, paraguas, parasoles y bloqueador solar, además de mantener una hidratación constante. También aconseja utilizar prendas de colores claros, particularmente blancas, que reflejen mejor la luz y el calor.

La advertencia cobra mayor relevancia frente a las mediciones del índice THW, que relaciona temperatura, humedad y velocidad del viento. Según el investigador, en la estación de monitoreo de la Universidad de Córdoba este indicador ha alcanzado valores superiores a 50 grados, situación especialmente riesgosa para personas con problemas cardiovasculares, presión arterial elevada u otras condiciones de salud.

Por ello, considera necesario modificar los horarios de actividades deportivas y trabajos que impliquen exposición prolongada al sol.

“El deporte, la plena exposición, los trabajos a la intemperie deberían tener un horario distinto”, afirma.

“No es acostumbrarse al calor”

El investigador aclara que la capacidad de las personas para soportar las altas temperaturas no significa necesariamente que el organismo se haya acostumbrado al calor.

Explica que se trata de un proceso de adaptabilidad, mediante el cual los organismos enfrentan condiciones adversas, desarrollan mecanismos de resistencia y pueden transmitir determinados patrones de resiliencia a las siguientes generaciones.

Para Mercado, reconocer esta nueva realidad climática es fundamental

“El cuidado del clima ya es un tema que debemos interiorizar todos con acciones, ya esto no es discurso”, enfatiza.

Llamado al uso responsable del agua

Ante las condiciones climáticas actuales, el docente también hace un llamado a utilizar el agua de manera eficiente y responsable.

Recomienda evitar el uso de agua potable para actividades como el lavado de vehículos y viviendas cuando existan alternativas, reducir los riegos innecesarios y promover el reúso del recurso.

Asimismo, plantea aprovechar la captación o cosecha de agua lluvia para usos complementarios

El mensaje del experto es claro: las altas temperaturas no deben asumirse como una situación temporal. La tendencia climática exige cambios en los hábitos cotidianos, protección frente a la radiación, conservación de los árboles y un manejo más responsable del agua.

“Tenemos que reconocer que hay una alteración atmosférica, una fragilidad. Se le llama científicamente inestabilidad climática”, concluye Mercado Fernández.


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