ICA abrió 61 mercados para productos agropecuarios colombianos y fortaleció la competitividad exportadora
Bogotá. La apertura de nuevos mercados internacionales y el fortalecimiento del sistema sanitario se consolidaron como uno de los principales resultados del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) durante el último cuatrienio. Entre 2022 y 2026, la entidad obtuvo 61 admisibilidades sanitarias y fitosanitarias, un avance que amplía las oportunidades para las exportaciones agropecuarias colombianas y fortalece la posición del país en el comercio internacional de alimentos.
Las nuevas admisibilidades permitieron el ingreso de productos como carne bovina, carne aviar, aguacate Hass, café, cacao, piña, algodón, flores, material genético animal y otros bienes agrícolas y pecuarios a mercados de América, Asia, Medio Oriente y África, superando la meta establecida en el Plan Nacional de Desarrollo.
Entre los avances más relevantes se encuentran la apertura del mercado para el aguacate Hass en Uruguay, Cuba y El Salvador; el inicio de las exportaciones de cacao hacia Paraguay; los progresos para el ingreso de carne bovina y aviar a mercados estratégicos y el fortalecimiento de la relación sanitaria con Cuba, uno de los países que más autorizaciones concedió a Colombia durante el periodo.
Estos resultados consolidan la estrategia de diversificación de destinos para las exportaciones agropecuarias, en un contexto en el que la ampliación de mercados se ha convertido en uno de los principales mecanismos para reducir la dependencia de compradores tradicionales y aumentar la competitividad del sector.
Regulación sanitaria, un activo para el comercio exterior
Más allá de las admisibilidades, el ICA fortaleció su capacidad técnica y regulatoria para responder a las exigencias de los mercados internacionales.
Uno de los principales avances fue el desarrollo de una plataforma tecnológica basada en R Studio y Shiny que automatiza la recopilación y análisis de información sobre plagas y enfermedades, optimizando los procesos de evaluación de riesgo fitosanitario.
La herramienta mejora la calidad de la información científica, reduce los tiempos de análisis y fortalece la capacidad técnica del Instituto para sustentar negociaciones sanitarias con socios comerciales y proteger la producción agropecuaria nacional.
Reconocimiento a la modernización regulatoria
Durante el cuatrienio, la Dirección Técnica de Asuntos Nacionales obtuvo el primer lugar en dos categorías del concurso de Buenas Prácticas Regulatorias del Departamento Nacional de Planeación (DNP): Adopción Institucional de la Política y Simplificación e Innovación Regulatoria. Además, alcanzó el segundo lugar en Consulta Pública.
La entidad también expidió 145 medidas sanitarias y fitosanitarias, realizó 124 consultas públicas a través del Sistema Único de Consulta Pública (Sucop) y atendió 78 consultas internacionales mediante el punto de contacto del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Estas acciones fortalecieron la transparencia regulatoria, la participación de los diferentes actores del sector y la confianza de los socios comerciales en el sistema sanitario colombiano, un requisito cada vez más determinante para acceder a los mercados internacionales.
Sanidad e innovación, claves para ganar mercados
Para Ricardo Vargas, subgerente de Regulación Sanitaria y Fitosanitaria del ICA, el fortalecimiento del sistema regulatorio tiene un impacto directo sobre la competitividad del agro colombiano.
“Cada regulación, cada evaluación de riesgo y cada mercado que Colombia logra abrir representan nuevas oportunidades para nuestros productores y una mayor confianza del mundo en la calidad del trabajo que realiza el país. En el ICA entendemos que la regulación no es un fin en sí mismo; es una herramienta para proteger la sanidad agropecuaria, impulsar el desarrollo rural y acompañar, con rigor técnico y compromiso, a quienes todos los días producen los alimentos que llegan a la mesa de los colombianos y conquistan nuevos mercados internacionales”, afirmó.
Con estos resultados, el ICA busca consolidar una regulación sanitaria y fitosanitaria sustentada en criterios científicos, innovación tecnológica y estándares internacionales, con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria, facilitar el acceso a nuevos mercados y aumentar la competitividad de las exportaciones agropecuarias colombianas en un entorno global cada vez más exigente.











