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Redacción. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó varias experiencias desarrolladas en América Latina y el Caribe que muestran cómo la agricultura inteligente está contribuyendo a mejorar la productividad, optimizar el uso de los recursos naturales y fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios frente al cambio climático.

Durante la Global Conference on Smart Farming, el subdirector general y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, René Orellana Halkyer, afirmó que la agricultura inteligente va más allá de la incorporación de nuevas tecnologías y debe entenderse como un sistema que integra datos, innovación, capacidades locales, servicios de apoyo y acceso a mercados.

En su intervención, el funcionario presentó tres iniciativas implementadas por la FAO en la región para enfrentar desafíos específicos del sector agropecuario mediante el uso de herramientas digitales.

Uno de los casos corresponde a Perú, donde la organización impulsa Sanismart, un sistema de inteligencia acuícola desarrollado en la región de Tumbes. La plataforma utiliza sensores, análisis de datos e inteligencia artificial para monitorear en tiempo real la calidad del agua y emitir alertas tempranas sobre riesgos sanitarios que pueden afectar la producción.

El sistema integra información ambiental, productiva y epidemiológica y cuenta con modelos predictivos capaces de identificar entre tres y cinco patógenos de alto impacto, lo que contribuye a fortalecer la bioseguridad, mejorar la trazabilidad y reducir pérdidas en la actividad acuícola.

Otra de las experiencias se desarrolla en Bolivia, donde el sistema EMA combina sensores de campo, imágenes satelitales e inteligencia artificial para optimizar el riego y el manejo de cultivos. La herramienta permite reemplazar los calendarios tradicionales de riego por decisiones basadas en información en tiempo real sobre humedad del suelo, temperatura y disponibilidad de nutrientes, mejorando la eficiencia en el uso del agua y reduciendo costos de producción.

Orellana aseguró que la agricultura inteligente constituye “el puente entre los datos locales, mejores decisiones, mercados más sólidos y sistemas agroalimentarios más resilientes”, y reiteró el compromiso de la FAO de apoyar a los países en el desarrollo de sistemas digitales inclusivos, accesibles y escalables

El representante regional también destacó la iniciativa 1.000 Aldeas Digitales, mediante la cual la FAO promueve una red de agentes digitales provenientes de comunidades rurales para facilitar la adopción de tecnologías en el campo.

La primera convocatoria permitió conformar un registro de 3.670 candidatos, de los cuales más de 3.500 jóvenes profesionales de comunidades agrícolas fueron identificados como potenciales agentes digitales en nueve países de América Latina y el Caribe.

“La tecnología, por sí sola, no transforma la agricultura. Para escalar soluciones se requieren capacidades locales, servicios de apoyo, políticas públicas, financiamiento y herramientas accesibles que permitan a los productores tomar mejores decisiones”, concluyó Orellana.


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