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Bogotá. Las mujeres tienen una participación mayoritaria entre los microempresarios atendidos por Bancamía, pero continúan enfrentando una brecha en el acceso y monto del financiamiento. Mientras representan el 56 % de los emprendedores atendidos por la entidad, sus solicitudes de crédito y ventas son, en promedio, 20 % inferiores a las de los hombres.

Esta diferencia llevó a Bancamía y a la Fundación Microfinanzas Bbva (FMBbva) a presentar ‘Ellas Crecen’, un ecosistema de atención integral que busca aumentar la capacidad de financiamiento de las mujeres y facilitar el escalamiento de sus negocios.

La estrategia fue presentada durante el encuentro “Las mujeres y su fuerza productiva en los territorios”, en el que también se analizaron las perspectivas de pobreza de Colombia hacia 2040 y los efectos que factores como la informalidad, el cambio climático, el envejecimiento, la brecha digital y las labores de cuidado tendrán sobre la economía de los hogares.

La meta de Bancamía es elevar, en un horizonte de seis meses y dentro del universo definido por la entidad, el monto promedio de crédito de las mujeres de $12,27 millones a $13,58 millones, manteniendo una adecuada calidad de riesgo.

Mejor comportamiento de pago, pero menor acceso a capital

Los datos de Bancamía muestran una paradoja: aunque las mujeres solicitan menores montos de crédito, presentan un mejor comportamiento de pago.

Según la entidad, el indicador de mora de las emprendedoras es casi 100 puntos básicos más favorable que el registrado por los hombres. Sin embargo, el 18 % de las mujeres atendidas se encuentra en situación de pobreza, frente al 10 % de los hombres.

Para Viviana Araque Mendoza, presidenta ejecutiva de Bancamía, las diferencias no pueden explicarse únicamente por una menor demanda de crédito.

“El diagnóstico no es que las mujeres necesiten simplemente más crédito. El tema es más profundo: enfrentan varias restricciones a la vez: menos tiempo disponible, más carga de cuidados familiares, menor acceso a redes y brechas de capacidades”, explicó.

La estrategia busca, por tanto, que el acceso a recursos financieros esté acompañado por instrumentos que reduzcan otros obstáculos para el crecimiento empresarial.

Cuatro herramientas para cerrar la brecha

‘Ellas Crecen’ contempla cuatro componentes. El primero es Monto Inteligente, un modelo de aprobación diferenciado que incorpora el comportamiento de pago de las mujeres como elemento para ampliar el monto de financiación.

El segundo busca aumentar el crédito sin incrementar proporcionalmente la cuota. Bancamía anunció descuentos de hasta 1.000 puntos básicos, equivalentes a 10 puntos porcentuales, en la tasa de interés para mujeres pertenecientes a los mejores grupos de riesgo.

La entidad también avanza con el Fondo Nacional de Garantías en una alternativa cuyo costo, según Bancamía, es dos veces inferior al de las garantías tradicionales, con el propósito de reducir otra de las barreras que enfrentan las microempresas para acceder a mayores recursos.

El tercer componente corresponde a los seguros, con productos como ‘Ser Mamá Protegida’, que contempla la cobertura de las cuotas del microcrédito durante la licencia de maternidad, y un seguro gratuito contra hurto.

El cuarto pilar es la Ruta de Desarrollo y Asesoría Personalizada, que incluye educación financiera y acompañamiento para fortalecer las capacidades empresariales de las emprendedoras.

Informalidad y productividad, retos para la economía

La estrategia de Bancamía se presenta en un contexto en el que la informalidad y la baja productividad continúan siendo factores determinantes de la pobreza en Colombia.

El departamento de Research de la FMBbva estima que, en un escenario central, el país podría tener entre 12 y 14 millones de personas en condición de pobreza en 2040, equivalentes a entre el 21 % y el 24 % de la población.

Giovanni Di Plácido, director de Research y Estrategia de la FMBbva, señaló que la pobreza del futuro estará determinada no solo por factores tradicionales, sino también por transformaciones económicas, sociales y tecnológicas.

“Cada época fabrica su pobreza, y cinco fuerzas ya moldean la de 2040: los conflictos, el clima, la edad, el algoritmo y los datos”, afirmó.

De acuerdo con el análisis, una de cada tres personas en situación de pobreza estaría vinculada a nuevos factores, entre ellos el clima, el territorio y el conflicto; las labores de cuidado no remuneradas; la vivienda y el endeudamiento; la exclusión digital, y la vejez sin pensión.

Mujeres, hogares y productividad

La dimensión de género adquiere especial relevancia en estas proyecciones. Actualmente hay 121 mujeres en condición de pobreza por cada 100 hombres, mientras que el 46,5 % de los hogares colombianos tiene como jefa de hogar a una mujer.

La pobreza en estos hogares llega al 37,7 %, más de ocho puntos porcentuales por encima de los hogares encabezados por hombres.

Hacia 2040, cerca del 55 % de los hogares dependería del ingreso de una mujer. Sin embargo, las diferencias en la distribución del trabajo de cuidado continúan limitando su disponibilidad para desarrollar actividades productivas.

Las mujeres destinan en promedio 7 horas y 34 minutos diarios al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, frente a 3 horas y 14 minutos de los hombres.

Para el sector microfinanciero, estas brechas tienen una consecuencia económica directa: menor disponibilidad de tiempo, menor capacidad de inversión y mayores dificultades para hacer crecer los negocios.

Resiliencia financiera frente a los desastres

Otro de los ejes del análisis fue la capacidad de las microempresas para resistir choques inesperados, especialmente ante desastres naturales.

Tras el terremoto del pasado 10 de agosto, Bancamía identificó a más de 19.000 clientes afectados. De ellos, el 74 % se encontraba en situación de vulnerabilidad y el 57 % eran mujeres.

Stephanie García Van Gool, directora de Impacto de la FMBbva, destacó que la inclusión financiera debe medirse también por la capacidad de los clientes para preservar sus avances económicos frente a una emergencia.

“La inclusión y la salud financiera van más allá del acceso al crédito; el reto actual es la permanencia”, afirmó.

La evidencia de la FMBbva indica que los clientes con seguro de daños presentan, frente a un grupo comparable, aumentos estimados de 2,4 % en excedentes, 3,3 % en activos y 7,4 % en ahorro, lo que refuerza la importancia de combinar crédito con mecanismos de protección financiera.

Del crédito al crecimiento empresarial

La apuesta de Bancamía busca cambiar el enfoque tradicional de inclusión financiera: pasar de medir cuántas mujeres acceden a un crédito a evaluar si esos recursos contribuyen efectivamente al crecimiento de sus empresas y a la generación sostenible de ingresos.

“Creer en su talento es el punto de partida, pero la verdadera transformación exige modelos de acceso a financiamiento basados en su excelente comportamiento, sumado a protección, educación, garantías y acompañamiento”, sostuvo Araque.

El desafío será convertir un mayor acceso a capital en mayor productividad, ventas y capacidad de generación de empleo. Para ello, el ecosistema combina condiciones financieras diferenciadas con herramientas de protección y fortalecimiento empresarial.

Con una meta de llevar el crédito promedio femenino a $13,58 millones, Bancamía apuesta por cerrar una brecha que no solo tiene una dimensión financiera, sino también implicaciones sobre la productividad de las microempresas, los ingresos de los hogares y la reducción de la pobreza.

En este contexto, el financiamiento de las mujeres microempresarias aparece como una pieza de una discusión económica más amplia: cómo lograr que el acceso al crédito se traduzca en negocios más productivos, mayor resiliencia y mejores oportunidades de crecimiento para millones de hogares colombianos.


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