Inflación de agosto refuerza las señales de presión sobre el Banco de la República
Bogotá. La inflación mensual de agosto se ubicó en 0,39 %, frente al 0,26 % que esperaba el mercado. Con este resultado, la variación anual del IPC aumentó 21 puntos básicos frente a julio y acumuló un incremento de 114 puntos básicos frente al cierre de 2025.
El dato confirma, según el análisis que hace la economista Mariana Quinche de Bbva Research, que la moderación observada en julio fue temporal. La aceleración, además, no estuvo concentrada en un solo componente, sino que se presentó tanto en los alimentos como en la inflación sin alimentos.
Servicios y regulados mantienen la presión
Uno de los elementos que más llama la atención desde la perspectiva de política monetaria es el comportamiento de la inflación sin alimentos, que alcanzó 6,28 % anual, con un incremento de 20 puntos básicos frente a julio.
Dentro de esta categoría, la inflación de servicios llegó a 7,17 %, impulsada por los servicios de comunicación y televisión, los arriendos, los paquetes turísticos y el transporte aéreo.
Este comportamiento resulta particularmente relevante porque los servicios suelen presentar una mayor persistencia inflacionaria y, por tanto, pueden requerir más tiempo para converger hacia niveles compatibles con la meta del Banco de la República.
A esto se suma la inflación de regulados, que aumentó a 6,77 % anual, 33 puntos básicos más que en julio. El principal factor de presión fue la electricidad, con incrementos de precios en ciudades como Medellín, Barranquilla, Cali y Bogotá.
Alimentos vuelven a ganar fuerza
La inflación de alimentos también aceleró y llegó a 6,10 % anual, 28 puntos básicos por encima de julio.
El incremento estuvo asociado principalmente con los alimentos perecederos y, en particular, con el fuerte aumento en el precio de la papa.
Aunque los choques de alimentos pueden tener un componente más volátil, su incidencia sobre la inflación total sigue siendo relevante y dificulta una reducción rápida del IPC hacia la meta.
La inflación subyacente también se acelera
Otro elemento relevante del reporte es el comportamiento de la inflación sin alimentos ni regulados, una de las medidas que permite observar las presiones de precios más persistentes y que es seguida de cerca por el Banco de la República.
Este indicador aumentó a 6,12 % anual, 16 puntos básicos frente a julio.
El resultado sugiere que el repunte inflacionario de agosto no puede explicarse únicamente por choques puntuales en alimentos o tarifas reguladas. También persisten presiones en componentes subyacentes de la canasta.
En contraste, la inflación anual de bienes mostró una variación mucho más moderada y se ubicó en 3,29 %, con un aumento de apenas cuatro puntos básicos.
¿Qué implica para las tasas de interés?
El dato de agosto introduce una señal de cautela para la política monetaria. Una inflación anual de 6,24 % mantiene al IPC significativamente por encima de la meta del Banco de la República, mientras que varios indicadores subyacentes continúan mostrando resistencia a la baja.
Desde esta perspectiva, el repunte reduce la posibilidad de que el banco central pueda acelerar un eventual ciclo de reducción de tasas sin evaluar cuidadosamente el comportamiento de las expectativas de inflación y de los componentes más persistentes del IPC.
El principal mensaje del dato es que la desinflación todavía no está asegurada. La combinación de mayores precios de alimentos, servicios y regulados, junto con el aumento de la inflación sin alimentos ni regulados, plantea un escenario en el que la autoridad monetaria deberá mantener una postura prudente.
Para Bbva Research, el resultado de agosto confirma que la moderación registrada en julio fue transitoria. La inflación anual regresó a niveles que no se observaban desde julio de 2024, lo que constituye una señal de alerta para la convergencia del IPC hacia la meta.
En los próximos meses, la evolución de los precios de los servicios, los arriendos, la electricidad y los alimentos será determinante para establecer si el repunte de agosto representa un episodio temporal o el inicio de una fase de mayor persistencia inflacionaria.
En síntesis, el dato de agosto no solo muestra una inflación más alta: también evidencia que las presiones internas continúan siendo relevantes, un factor que podría limitar el espacio del Banco de la República para reducir las tasas de interés con mayor rapidez.











