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Redacción. La inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa dentro de las empresas. Después de años en los que la innovación estuvo concentrada en el desarrollo de modelos, algoritmos y herramientas, el desafío ahora es conseguir que estas tecnologías comprendan las reglas, procesos y particularidades de cada negocio.

El cambio está dando lugar a nuevos perfiles profesionales vinculados con las llamadas Operaciones Inteligentes, capaces de conectar el conocimiento acumulado por los equipos humanos con sistemas de inteligencia artificial que pueden automatizar y ejecutar procesos completos.

La tendencia también se refleja en las proyecciones sobre empleo. De acuerdo con el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, la transformación tecnológica generará 170 millones de nuevos puestos de trabajo hasta 2030 y tendrá como resultado un crecimiento neto de 78 millones de empleos, impulsado, entre otros factores, por la inteligencia artificial y la automatización.

En paralelo, el Global AI Jobs Barometer 2025 de PwC indica que las habilidades requeridas por las empresas evolucionan un 66% más rápido en las ocupaciones con mayor exposición a la IA. Esto plantea un nuevo desafío para las organizaciones: no solo incorporar tecnología, sino desarrollar el talento capaz de hacerla funcionar en contextos reales.

“Hoy cualquier organización puede acceder a modelos de inteligencia artificial. La diferencia competitiva ya no está en la tecnología, sino en el conocimiento operativo que permite entrenarla para responder a la realidad de cada negocio. Ese conocimiento no está en los modelos; está en las personas que llevan años operando procesos, entendiendo a los clientes y resolviendo situaciones complejas”, explica Antonio Díaz, director general para los mercados de habla hispana de Evoluciona, el hub de innovación de Intelcia.

Los nuevos profesionales que necesita la IA

La evolución está ampliando el mapa de perfiles vinculados con la inteligencia artificial. A los tradicionales científicos de datos, ingenieros y desarrolladores se suman profesionales especializados en convertir el conocimiento empresarial en capacidades que puedan utilizar los sistemas inteligentes.

Entre ellos se encuentran especialistas en entrenamiento y optimización de agentes de IA, expertos en estructuración del conocimiento empresarial, analistas de calidad de interacciones, diseñadores de procesos híbridos entre personas y máquinas, especialistas en integración tecnológica y responsables de adopción y gobernanza de inteligencia artificial.

Su función es crítica porque un modelo de IA puede procesar grandes cantidades de información, pero necesita comprender las reglas y objetivos de una organización para operar de manera efectiva.

“Una cosa es que la inteligencia artificial pueda responder una pregunta y otra muy distinta es que pueda ejecutar correctamente un proceso de negocio, interpretar una excepción, consultar los sistemas adecuados y tomar la siguiente acción de acuerdo con las reglas de la compañía”, explican desde Intelcia.

Cuatro claves para convertir la IA en una herramienta de negocio

El desarrollo de agentes inteligentes capaces de integrarse en las operaciones de una empresa requiere un proceso continuo de entrenamiento y optimización. Desde Intelcia identifican cuatro elementos fundamentales.

  • El primero es estructurar el conocimiento operativo, para transformar la experiencia de los equipos en información que pueda ser utilizada por los sistemas de IA.
  • El segundo es supervisar las interacciones de manera permanente, con el objetivo de medir su calidad, detectar errores e identificar oportunidades de mejora.
  • El tercero consiste en ajustar y calibrar el comportamiento de los agentes, para que puedan responder de manera adecuada ante distintos escenarios y excepciones.
  • El cuarto es integrar la IA con las plataformas corporativas, como CRM, ERP y otros sistemas de gestión, para que los agentes puedan pasar de simplemente responder consultas a ejecutar procesos de principio a fin.

“Entrenar inteligencia artificial es muy parecido a desarrollar un equipo de alto desempeño. Requiere conocimiento, acompañamiento, supervisión y mejora continua. La tecnología aprende, pero son las personas quienes le enseñan cómo responder a la realidad del negocio y cómo generar mejores resultados para clientes y organizaciones”, agrega Díaz.

El conocimiento operativo se convierte en una ventaja competitiva

El avance de la IA está modificando así el valor que las empresas asignan al conocimiento de sus propios procesos. La experiencia de quienes conocen a los clientes, entienden las excepciones y saben cómo resolver situaciones complejas se convierte en un insumo fundamental para entrenar y optimizar sistemas inteligentes.

En este contexto, el futuro del trabajo no necesariamente pasa por reemplazar personas con tecnología, sino por redistribuir las tareas y elevar el papel de los equipos humanos. Mientras la IA asume actividades repetitivas, procesa información y acelera operaciones, las personas pueden concentrarse en supervisar, analizar resultados, tomar decisiones y mejorar continuamente los procesos.

La próxima etapa de la transformación empresarial, por tanto, no estará definida solamente por quién tenga acceso a la inteligencia artificial, sino por quién sea capaz de enseñarle cómo funciona su negocio y convertir ese conocimiento en operaciones más eficientes, escalables y adaptables.


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