Inclusión financiera en Colombia: el crédito digital abre camino fuera de las ciudades
Bogotá. Colombia ha logrado avances significativos en inclusión financiera: en 2025, el 96,3 % de los adultos contaba con al menos un producto financiero. Sin embargo, el acceso al crédito —clave para el desarrollo económico— sigue concentrado en las grandes ciudades, dejando rezagadas las zonas rurales y municipios intermedios.
Actualmente, solo entre el 36 % y el 38 % de los colombianos accede a crédito formal. En las ciudades, la inclusión financiera supera el 98 %, mientras que en áreas rurales apenas ronda el 68 %, y menos de la mitad de esos usuarios utiliza activamente los productos. La brecha en acceso a crédito puede ser de hasta 10 puntos en municipios intermedios y superar los 15 puntos en zonas rurales dispersas.

Pamela Hernández.
“Colombia ha hecho un avance enorme en inclusión financiera, pero el verdadero reto sigue siendo el acceso al crédito. Hoy millones de personas están dentro del sistema, pero sin posibilidades reales de financiar sus proyectos o enfrentar contingencias”, explicó Pamela Hernández Erzisnik, gerente de Wasticredit.
Causas del rezago
Conectividad limitada: aunque el país alcanzó un 78 % de acceso a internet en 2025, en zonas rurales la cifra no supera el 55 %.
Oferta concentrada: más del 70 % de las oficinas bancarias están en ciudades principales, lo que restringe el acceso en buena parte del territorio.
“El sistema financiero tradicional sigue operando con una lógica urbana. Esto deja por fuera a emprendedores, trabajadores independientes y pequeños productores que necesitan soluciones ágiles y adaptadas a su realidad”, agregó Hernández Erzisnik.
El crédito digital como alternativa
En este escenario, el crédito digital emerge como una herramienta para cerrar brechas. Colombia cuenta con más de 400 fintech activas, con un crecimiento cercano al 18 % anual. Estas plataformas utilizan modelos alternativos de evaluación basados en datos digitales y comportamiento financiero, lo que permite otorgar préstamos sin historial crediticio tradicional ni presencia física.
“Estamos viendo cómo el crédito digital llega a donde la banca tradicional no llega. En muchos casos, es la primera puerta de entrada al financiamiento formal y una herramienta clave para dinamizar economías regionales”, señaló la gerente de Wasticredit.
De hecho, cerca del 60 % de los usuarios de crédito digital en el país no tenía historial previo, lo que evidencia su papel en la inclusión financiera.
Impacto en la economía regional
El avance del crédito digital ya genera efectos concretos:
- Más acceso a capital de trabajo en municipios sin cobertura bancaria completa.
- Mayor formalización de pequeños negocios.
- Reducción de la dependencia del crédito informal.
- Dinamización de economías locales.
“Cuando una persona accede por primera vez a crédito formal, no solo mejora su situación individual, también activa cadenas productivas en su entorno. Ese es el verdadero impacto del financiamiento inclusivo”, afirmó Hernández Erzisnik.
El reto pendiente
Aun así, la brecha persiste: incluso en el entorno digital, la penetración en zonas rurales es entre 3 y 5 puntos menor que en áreas urbanas. Para los expertos, el desafío no es solo bancarizar, sino garantizar acceso efectivo al financiamiento en todo el territorio.
Cerrar esta brecha impacta directamente en la productividad, reduce la vulnerabilidad económica —especialmente en regiones donde más del 45 % de los ingresos es informal— y fortalece el desarrollo regional.
“El desafío del país es convertir la inclusión financiera en inclusión económica real. Y ahí el crédito digital tiene un rol determinante”, concluyó la gerente de Wasticredit.











