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Por: Oscar Melendres Garcés

Nada más fantástico que sumergirse entre la ruralidad del municipio de Buenavista. Nos llena de esperanzas, nos nutre el alma y nos fortalece el espíritu. Cada recorrido que se realiza por estas localidades nos enseña una nueva imagen para la colección de nuestros recuerdos.

Manos de labriegos que trabajan de sol a sol para regalarnos la mejor calidad en productos diversos. Frutas, verduras, pan coger…que llegan a nuestras mesas a deleitar el paladar y a ratificarnos que poseemos uno de los valles más fértiles del mundo.

Me gusta la esencia Caribe de mi pueblo. Ese Caribe lleno de mitos, leyendas, anécdotas y fantasías…ese Caribe lleno de personajes Garcíamarquianos que se quedan en la mente para ser recordados toda la vida.

Buenavista, pedazo de suelo en el que también se disfrutan los ritmos carnestoléndicos mediante los cuales se evocan fiestas representativas de una región en la que las armas usadas en su principal batalla, son las flores.

Amaneceres que nos muestran la belleza de la flora, así como atardeceres que llenan el espíritu y regocijan el alma es lo que se encuentra al recorrer los caminos de Buenavista.

Somos esa amalgama perfecta de indios, blancos y negros. Nos gozamos en la creación antiquísima del porro y nos envolvemos en jolgorios que caracterizan al departamento al cual pertenecemos.

Nos mueve la música de banda y nos extasiamos al ritmo de porros y fandangos. Cada corregimiento de Buenavista se engalana y guapirrea cuando suena la trompeta en una plaza.

Somos protagonistas de nuestra propia historia. Campos, valles, sabanas y paisajes nos aproximan a la realidad de que nuestro desempeño será mejor si nuestras acciones las hacemos con amor y sentimiento.

Pueblo corazón de una región, en el que se construye identidad a base de una diversa manera de ver y entender el mundo, pero, sobre todo, se construye identidad en base al respeto por manifestaciones que nos impulsan a proyectarnos ante el resto de la humanidad, esas mismas que nos han llevado a convertirnos en la Ventana Cultural del San Jorge.

Y por supuesto, no pueden faltar esos pequeños detalles que muestran la identidad costeña.

Lamento y fuerza de raza negra, llegaron para encontrar en Buenavista el principal escenario nacional de una danza que encuentra su mejor futuro en nuestro pedazo de suelo. Un escenario que alberga la manifestación que nos acerca a ser una Buenavista visible.

Esta es mi tierra bonita. En ella hilvano mis sueños al recorrerla en medio del disfrute que genera la certeza de que en el próximo paraje encontraré la mirada franca y la sonrisa sincera de personas que a través de un gran abrazo y una buena charla me han hecho comprender que indudablemente lo más valioso que tiene Buenavista es su gente.

 

 

 

 

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1 COMENTARIOS

  1. Excelente Oscar dar a conocer nuestras regiones su cultura, comidas típicas que muchos no se interesan por averiguar y somos bendecidos. Gracias

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