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Bogotá. Ante el inicio de la temporada de siembras correspondiente al segundo semestre del año, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología (Acosemillas) y la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce) hicieron un llamado a los productores del país para planificar oportunamente sus actividades agrícolas, utilizar semilla autorizada y cumplir estrictamente las fechas de siembra establecidas para cada región.

Las entidades advirtieron que estas medidas son fundamentales para reducir los riesgos asociados a las condiciones climáticas previstas por el fenómeno de El Niño, entre ellas el déficit hídrico, el aumento de las temperaturas y la mayor incidencia de plagas y enfermedades que pueden comprometer la productividad y la calidad de los cultivos.

En el departamento del Meta, el llamado está dirigido especialmente a los productores de arroz, maíz tecnificado y soya, quienes deberán acogerse a las ventanas de venta y siembra definidas en la Resolución ICA No. 013682 del 14 de julio de 2026. La medida busca prevenir impactos fitosanitarios y agroclimáticos mediante una adecuada sincronización de las labores agrícolas.

Usar semillas autorizadas

La gerente general del ICA, Paula Andrea Cepeda Rodríguez, señaló que el trabajo conjunto entre las tres entidades busca fortalecer la producción agropecuaria dentro del marco de la legalidad y promover el uso de semillas autorizadas como herramienta para una agricultura más sostenible y segura.

“La toma de conciencia del comercializador y del productor en el uso de semilla autorizada garantiza materiales con calidad sanitaria, genética, física y fitosanitaria, optimizando los recursos de las familias agricultoras, fortaleciendo la trazabilidad y reduciendo los riesgos asociados al uso de cultivares de procedencia desconocida”, afirmó.

Por su parte, el gerente general de Acosemillas, Leonardo Ariza Ramírez, destacó que sembrar con semilla autorizada constituye la base para un agro más competitivo y resiliente frente a los desafíos climáticos.

“Sembrar en las fechas correctas es proteger la cosecha y asegurar el futuro del campo. Invitamos a los productores a planificar con anticipación sus siembras y utilizar semillas autorizadas para mejorar la productividad y la sostenibilidad de sus cultivos”, expresó.

A su turno, el gerente general de Fenalce, Arnulfo Trujillo Díaz, advirtió sobre las consecuencias económicas y sanitarias del uso de semilla no certificada o de origen desconocido.

“Una semilla no certificada puede parecer una alternativa de menor costo, pero termina siendo mucho más costosa por los riesgos que representa para el cultivo y la rentabilidad del productor”, indicó.

Se afecta calidad comercial del producto

Las tres entidades recordaron que la utilización de semilla autorizada permite acceder a materiales desarrollados mediante programas de mejoramiento genético convencional y no convencional, los cuales cumplen con los requisitos técnicos, regulatorios y de bioseguridad exigidos por la normatividad colombiana.

Entre las principales consecuencias del uso de semilla no certificada se encuentran la introducción y dispersión de plagas, la propagación de enfermedades, la pérdida de pureza genética de los cultivares, menores porcentajes de germinación y vigor, reducción del rendimiento de los cultivos, incremento de los costos de producción y mayores dificultades para el manejo agronómico y fitosanitario.

Además, el establecimiento de cultivos desuniformes puede afectar las labores de fertilización, control de plagas y cosecha, así como disminuir la calidad comercial del producto por diferencias en tamaño, humedad y madurez, reduciendo su competitividad en el mercado.

Como parte de las recomendaciones, el ICA, Acosemillas y Fenalce invitaron a los agricultores a adquirir semilla únicamente en establecimientos registrados ante el ICA, verificar que los empaques estén cerrados y en buen estado, y revisar cuidadosamente la información contenida en la etiqueta, incluyendo la especie, el cultivar, la categoría y el número de lote.

Finalmente, las entidades reiteraron que el uso de semilla autorizada debe complementarse con el cumplimiento de las fechas oficiales de siembra, la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), el manejo integrado de plagas y la adopción de las recomendaciones técnicas específicas para cada cultivo y región, como estrategias esenciales para proteger la productividad del campo colombiano frente a los retos climáticos y fitosanitarios.


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