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Bogotá. La reducción en el precio del dólar durante las últimas semanas representa un alivio para algunos sectores que dependen de las importaciones, pero también plantea nuevos desafíos para los exportadores colombianos, cuyos ingresos en pesos se reducen en un contexto de crecientes costos de producción y persistentes problemas de competitividad.

Así lo señaló la presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), María Claudia Lacouture, quien afirmó que la actual coyuntura cambiaria pone de manifiesto la necesidad de avanzar en soluciones inmediatas para el sector exportador, sin perder de vista las reformas estructurales que permitan reducir el costo de exportar desde Colombia.

“Un dólar más barato tiene dos caras. Por un lado, reduce el costo de importar maquinaria, tecnología, materias primas y algunos bienes de consumo. Eso puede beneficiar a algunas empresas y hogares. Pero, por el otro, disminuye los ingresos en pesos de quienes exportan, precisamente en una coyuntura en la que aumentan los costos laborales, energéticos, logísticos y tributarios, mientras persiste la incertidumbre regulatoria”, afirmó Lacouture.

La dirigente gremial explicó que, aunque una menor tasa de cambio favorece la adquisición de insumos y bienes importados, también reduce la rentabilidad de las empresas exportadoras, especialmente de aquellas intensivas en empleo y con menores márgenes de operación.

En ese sentido, hizo un llamado a implementar medidas de corto plazo que permitan acompañar a los exportadores y evitar la pérdida de mercados internacionales construidos durante años, al tiempo que insistió en la necesidad de abordar los factores estructurales que afectan la competitividad del país.

Según Lacouture, la actual revaluación del peso evidencia que exportar desde Colombia continúa siendo costoso debido a factores como los elevados precios de la energía, las deficiencias en infraestructura, los problemas de seguridad, las dificultades de acceso al crédito, los procesos aduaneros poco ágiles, la inestabilidad jurídica y el exceso de trámites.

“Un dólar alto puede dar oxígeno temporal, pero no reemplaza la productividad, y un dólar bajo no debería poner en riesgo la permanencia de nuestras empresas en los mercados internacionales”, señaló.

Para la presidenta de AmCham Colombia, la respuesta no debe centrarse únicamente en el comportamiento de la tasa de cambio, sino en una estrategia de competitividad de largo plazo que fortalezca la capacidad exportadora del país.

“No podemos administrar el dólar, pero sí podemos administrar nuestra competitividad. Esto exige una agenda público-privada que reduzca el costo país, incorpore tecnología, fortalezca el talento, promueva la innovación y permita exportar productos con mayor valor agregado. El objetivo es que Colombia exporte más, no gracias a una tasa de cambio favorable, sino porque nuestras empresas tienen la productividad necesaria para competir a pesar de las fluctuaciones del mercado”, concluyó.

El pronunciamiento se produce en un momento en el que diversos sectores exportadores analizan el impacto de la apreciación del peso sobre sus ingresos y coinciden en que mejorar la productividad y reducir los costos estructurales será determinante para mantener la competitividad de la oferta colombiana en los mercados internacionales.


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