Solo una de cada diez empresas gestiona los riesgos de forma proactiva, revela estudio global de BDO
Redacción. La incertidumbre dejó de ser un escenario excepcional para convertirse en una condición permanente para las empresas. En un entorno marcado por tensiones geopolíticas, aceleración tecnológica y nuevas amenazas digitales, apenas el 9 % de las organizaciones afirma gestionar los riesgos de manera altamente proactiva, una reducción significativa frente al 29 % registrado en 2022.
El dato hace parte del Panorama Global de Riesgos 2026, elaborado por BDO a partir de una encuesta a 500 altos ejecutivos de empresas en más de 169 países, que concluye que la gestión reactiva ya no es suficiente para enfrentar el entorno empresarial actual y que la capacidad de anticipar los riesgos se está convirtiendo en un factor determinante de competitividad.
No obstante, el estudio también evidencia un cambio de tendencia. El 36 % de los líderes empresariales asegura que está dispuesto a asumir riesgos calculados cuando las condiciones lo requieren, reflejando una mayor disposición a tomar decisiones estratégicas en medio de la incertidumbre.
“Las organizaciones colombianas no son ajenas a esta realidad. En un entorno marcado por la incertidumbre política y regulatoria, la aceleración tecnológica y la interdependencia de los mercados, el riesgo dejó de ser un evento aislado para convertirse en una condición permanente del entorno competitivo. Las organizaciones más resilientes no son las que evitan el riesgo, sino aquellas que desarrollan capacidades para anticiparlo y convertirlo en una ventaja estratégica”, afirmó Freddy Arias, socio de Risk Advisory Services de BDO Interamericas.
Geopolítica: el factor que amplifica los riesgos
El informe identifica la geopolítica como el principal detonante de la incertidumbre empresarial durante 2026. Las tensiones comerciales, la reorganización de las cadenas globales de suministro y el incremento de los ciberataques asociados a conflictos internacionales están modificando el mapa de riesgos para las organizaciones.
A ello se suma la falta de consenso dentro de las propias compañías. El estudio evidencia diferencias entre presidentes, directores financieros y líderes tecnológicos sobre cuáles son las amenazas más críticas, una situación que dificulta la construcción de estrategias integrales para responder a un entorno cada vez más complejo.
Ciberseguridad: la principal preocupación empresarial
La ciberseguridad encabeza la lista de riesgos para los que las organizaciones consideran estar menos preparadas. El 40 % de los ejecutivos la identifica como su mayor vulnerabilidad, casi el doble del 23 % registrado un año atrás.
La preocupación coincide con un aumento sostenido de los ataques informáticos a nivel mundial y con una debilidad estructural dentro de las empresas: solo el 10 % de los equipos de ciberseguridad participa desde las etapas iniciales de los procesos de transformación digital, mientras que el 26 % se incorpora únicamente durante la implementación de los proyectos, cuando muchas decisiones críticas ya fueron tomadas.
El estudio también alerta sobre un riesgo emergente: el fraude impulsado por inteligencia artificial. A pesar del crecimiento de herramientas como los deepfakes y otros mecanismos de suplantación digital, el 93 % de los líderes consultados no considera este tema una prioridad y apenas el 13 % afirma haber actualizado sus controles para enfrentar este tipo de amenazas.
Inteligencia artificial: crece el entusiasmo, también los desafíos
La inteligencia artificial continúa ganando protagonismo en la estrategia empresarial. El nivel de optimismo frente a su adopción pasó del 57 % en 2025 al 66 % en 2026, impulsado por las oportunidades de eficiencia, automatización y análisis de datos.
Sin embargo, el informe advierte que el avance hacia implementaciones a gran escala también está exponiendo importantes desafíos de gobernanza. Entre las principales preocupaciones de las empresas sobresalen la protección de los datos (61 %), el cumplimiento regulatorio (51 %), la ciberseguridad (50 %), la integración tecnológica (47 %) y la confiabilidad de las predicciones generadas por estos sistemas (44 %).
Del control del riesgo a la ventaja competitiva
Ante este panorama, BDO sostiene que la gestión del riesgo debe dejar de entenderse como una función de control para convertirse en un habilitador estratégico del crecimiento empresarial.
Entre las principales recomendaciones del estudio se destacan definir con claridad la tolerancia al riesgo de la organización, integrar a todas las áreas del negocio en los procesos de identificación y evaluación de amenazas, e incorporar la ciberseguridad y la gobernanza de la inteligencia artificial desde el diseño de cualquier iniciativa de transformación digital.
En un entorno donde la velocidad del cambio supera la capacidad de reacción de muchas organizaciones, el informe concluye que las empresas con mayores posibilidades de crecimiento serán aquellas capaces de anticipar la incertidumbre, tomar decisiones informadas y convertir la gestión del riesgo en un activo estratégico para su competitividad.











