Aguacate Hass: Colombia entra en una nueva etapa, con la productividad de los cultivos como prioridad
Redacción. La expansión del cultivo de aguacate Hass en Colombia continúa, pero la siguiente etapa de la agroindustria estará menos relacionada con aumentar las hectáreas sembradas y más con sacar un mayor potencial productivo de las áreas que ya están establecidas.
Actualmente, el país registra 39.474 hectáreas de aguacate Hass ante el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), 6 % más que en 2025. Este crecimiento confirma la consolidación del cultivo en diferentes regiones productoras y plantea nuevos desafíos en materia de manejo agronómico, productividad, renovación y calidad.
De acuerdo con cifras de Corpohass, Antioquia es el departamento con mayor área registrada, con 14.258 hectáreas, seguido por Caldas, con 9.495; Valle del Cauca, con 5.753; Quindío, con 3.221; Risaralda, con 2.172, y Tolima, con 2.110.
Estas seis regiones concentran la mayor parte del área de Hass registrada en Colombia, aunque las condiciones productivas varían entre departamentos e incluso entre predios. Factores como altitud, microclima, características del suelo, disponibilidad de agua y material vegetal tienen incidencia directa sobre el comportamiento de los árboles y el rendimiento de los cultivos.
Por esta razón, el sector considera que el crecimiento del área debe estar acompañado de un mayor conocimiento y manejo de las condiciones particulares de cada zona.
“La industria del aguacate Hass en Colombia ha alcanzado una escala importante y ahora debemos lograr que ese crecimiento se traduzca en una mayor productividad. Hacia 2027 el foco estará en aprovechar mejor las áreas que ya están sembradas, acompañar la renovación de los cultivos que lo requieren y seguir elevando los estándares de calidad para que la fruta colombiana sea cada vez más competitiva en los mercados nacionales e internacionales”, señaló Katheryn Mejía, presidenta ejecutiva de Corpohass.
El reto está en producir más y mejor
Con una superficie cultivada que continúa creciendo, uno de los principales desafíos para la cadena será incrementar el rendimiento de las hectáreas actualmente productivas.
Para ello, el sector proyecta fortalecer las prácticas de manejo agronómico, mejorar los procesos en finca y avanzar en la estandarización de protocolos que permitan reducir las diferencias de productividad y calidad entre las distintas zonas productoras.
La renovación también tendrá un papel relevante. Parte de las áreas establecidas hace varios años comenzará a requerir decisiones relacionadas con la edad de los árboles, su productividad y la viabilidad de mantenerlos bajo las condiciones actuales de producción.
Al mismo tiempo, las siembras realizadas entre 2020 y 2022 llegarán hacia 2027 a etapas de mayor desarrollo productivo, lo que podría contribuir a incrementar la oferta nacional si las condiciones agronómicas y climáticas acompañan el proceso.
El desafío estará en equilibrar la entrada en producción de las áreas jóvenes con la renovación progresiva de los cultivos más antiguos, manteniendo la capacidad productiva de las fincas en el largo plazo.
“Cada región productora tiene condiciones particulares, desde el microclima y las características del suelo hasta el material vegetal, que pueden incidir en el rendimiento de los cultivos. Hay variables que no podemos controlar, pero sí podemos avanzar en la estandarización de prácticas de manejo agronómico, protocolos de calidad y procesos en finca que nos permitan seguir mejorando la productividad y responder a una demanda creciente, tanto en Colombia como en los mercados internacionales”, agregó Mejía.
Más productividad también significa mayor competitividad
El desempeño de las hectáreas sembradas será determinante para sostener el crecimiento de la cadena. Una mayor productividad por unidad de área puede contribuir a mejorar la eficiencia de los productores y a fortalecer la capacidad de respuesta frente a una demanda nacional e internacional que continúa creciendo.
Este escenario también está relacionado con la calidad de la fruta. La uniformidad en los procesos de producción, cosecha y poscosecha será cada vez más importante para garantizar una oferta que cumpla con los requerimientos de los compradores.
Los avances en productividad y calidad cobran especial relevancia frente al comportamiento de las exportaciones. Según cifras de la Dian, durante el primer semestre de 2026 Colombia exportó 88.194 toneladas de aguacate Hass por cerca de USD 168,9 millones.
Actualmente, alrededor del 76 % de la producción nacional tiene como destino la Unión Europea y Estados Unidos. En 2026 se sumaron Uruguay y Cuba, mientras continúan los procesos de admisibilidad para mercados como Brasil y México.
Para la producción nacional, la apertura de nuevos destinos representa una oportunidad, pero también exige mantener estándares consistentes de calidad, inocuidad y condición de la fruta.
Una actividad que mueve las regiones productoras
El crecimiento del cultivo también ha fortalecido su importancia en las economías rurales. La cadena del aguacate Hass genera actualmente más de 82.000 empleos directos asociados a labores de finca, cosecha, poscosecha, plantas de empaque y logística.
Además, entre 235.000 y 240.000 personas están vinculadas directa o indirectamente al sustento que genera esta actividad en el país.
En este contexto, la evolución de la agroindustria dependerá cada vez más de la capacidad de los productores y demás actores de la cadena para mejorar el desempeño de las plantaciones, adoptar mejores prácticas y tomar decisiones de manejo basadas en las condiciones específicas de cada territorio.
Parte de estos desafíos serán analizados en Territorio Aguacate 2026, que se realizará el 4 y 5 de noviembre en Medellín, con la participación de productores, compradores, comercializadores, expertos y otros actores de la cadena.
El encuentro abordará temas como productividad, estandarización de cultivos, material vegetal, estructura de costos y mercados, asuntos que serán determinantes para el futuro del cultivo.
Así, después de varios años de expansión del área sembrada, el aguacate Hass colombiano entra en una fase en la que el rendimiento, la sanidad y manejo de los cultivos, la renovación y la calidad de la fruta serán tan importantes como el crecimiento de la superficie. El desafío será convertir las hectáreas ya establecidas en una base productiva cada vez más eficiente, sostenible y competitiva para el campo colombiano.











