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Bogotá. La tecnología está cada día más presente en la vida de un agricultor, desde el uso del celular para controlar las labores de campo hasta la incorporación de materiales genéticos superiores para resistir a altas temperaturas, sequías, plagas y enfermedades y, sobre todo, con capacidad de producir más comida en la misma proporción de tierra.

En el caso específico del maíz, insumo fundamental en la alimentación de los colombianos, las características de las semillas mejoradas que son más resistentes a las inclemencias del clima no solo están asegurando mejores rendimientos, sino que están cumpliendo con las necesidades de calidad, color, calidad nutricional y otros aspectos específicos del grano que el mercado está demandando.

“Los híbridos actuales, en comparación con los de 1940, producen un mayor rendimiento general; incluso tres veces más bajo estrés por sequía. Esto ha sido gracias a la tecnología en las semillas que hoy garantizan cultivos con una amplia adaptabilidad a condiciones climáticas, así como una alta protección contra insectos plaga. Los productores colombianos tienen más de 15 años de tener acceso a este tipo de biotecnología a través de nuestra marca Pioneer®”, explicó Héctor Rincón, líder de la categoría de semillas de Corteva Agriscience.

Banco de germoplasma

Detrás de este trabajo está la consolidación del banco de germoplasma más grande del mundo, nuevos fenotipos, técnicas de fitomejoramiento, biotecnología y la caracterización de la mejor genética, es decir la más productiva, con tolerancia a enfermedades y capacidad para destacarse en todos los ambientes agroecológicos de Colombia, en zonas como Caribe, Valle del Cauca, el valle geográfico del Río Magdalena y Orinoquía.

Todo comienza con el trabajo de los investigadores mediante el cruce de líneas para la producción de híbridos, que tarda alrededor de cinco años, para posteriormente ser evaluados por un grupo de agrónomos en campo, quienes son los encargados de caracterizar el comportamiento de dicho material por lo menos tres años más antes de salir al mercado.

En este proceso, los expertos evalúan cerca de seis indicadores orientados a determinar rendimiento, calidad, textura, color, sanidad de la mazorca y de la hoja, así como el acame del tallo, también conocido como volcamiento del maíz. Una vez cumplen estos estándares, son registrados para la temporada siguiente de siembra.

Pruebas antes de salir al mercado

Es importante sembrar el maíz en el mejor suelo y para ello, es clave realizar un análisis físico químico detallado que nos permita tomar los correctivos necesarios y establecer un programa de fertilización alineado a las condiciones particulares de cada lote, así como también realizar una adecuada preparación del terreno para que la semilla pueda desarrollarse de manera satisfactoria. Después del análisis de suelo y de la siembra de la semilla, es importante contar durante todo el ciclo del cultivo, con un manejo integrado de malezas, plagas y enfermedades que nos permita explotar al máximo el potencial productivo de los híbridos de maíz de alta tecnología.  Algunas de las prácticas de este manejo integrado incluyen el monitoreo constante de plagas y enfermedades para realizar controles efectivos una vez se sobrepasen los umbrales económicos, la aplicación de herbicidas pre y post emergentes para disminuir la competencia con el cultivo y el hospedaje de plagas en estas malezas, y respetar las fechas de siembra determinadas por la autoridad en cada una de las regiones del país.

Seleccionar una semilla de alto perfil genético puede hacer toda la diferencia para los agricultores en términos de estabilidad, productividad, adaptabilidad a las zonas agroecológicas y tolerancia a enfermedades en las diferentes zonas del país. Así pues, el éxito consiste en cosechar un cultivo sano, sin daños en la mazorca y granos de peso, de excelente calidad y libre de presencia de hongos, enfermedades o malformaciones, cuyo destino sea bien aceptado en la industria alimenticia o para la elaboración de concentrados de animales.

“Seleccionar la mejor genética y evaluar su desempeño en los diferentes ambientes que tiene Colombia es fundamental para saber qué material se desarrolla mejor en cada región y, de esta forma, satisfacer la necesidad de los agricultores, la industria y los consumidores finales”, indicó Rincón.

De acuerdo con el experto, es importante realizar un monitoreo temprano de plagas y enfermedades para efectuar un control oportuno con rotación de ingredientes activos, evitando la resistencia a insecticidas y fungicidas, así como programar la cosecha buscando condiciones óptimas de humedad y comercialización.

Corteva, a través de su marca de semillas Pioneer® en el país, continúa avanzando en la ampliación de su biblioteca de germoplasma -con características biotecnológicas- para ayudar a los agricultores a alcanzar una posición única, al aumentar el potencial de rendimiento y proteger sus cultivos mediante tecnologías como Leptra, que brindan la oportunidad de tener mayor control sobre tres plagas objetivas como son: Spodoptera frugiperda, conocido como gusano cogollero, Helicoverpa Zea, gusano de la mazorca y el Diatraea saccharalis conocido como  barrenador del tallo. Además, dicha tecnología permite que el híbrido tenga un mejor desarrollo en términos de calidad y textura diferenciada en el grano, conservando unas características privilegiadas de peso y sanidad lo cual hace que al momento de la trilla el porcentaje de esta sea mayor, lo que lo convierte en un producto apetecido por la industria alimenticia.

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