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Colosó, Sucre. Si todavía no tiene definido a qué sitio de Colombia quiere ir a hacer ecoturismo, podemos decirle que la vereda La Esmeralda en el municipio de Colosó, departamento de Sucre es una excelente opción.

Allí encontrará dos joyas, de diferentes materiales, que sin duda atraerán su interés y reconfortarán su espíritu y su parte física.

Para algunos el nombre de Colosó los lleve a recordar situaciones de orden público difíciles y es cierto, su población fue víctima de varios actores ilegales, pero hoy la comunidad de esta zona de Sucre busca las maneras de salir adelante dejando para la historia esos duros momentos.

La comunidad indígena zenú asentada en la vereda La Esmeralda, que hace pocos años fue reconocida como cabildo indígena, es una de esas joyas que encontrará en este territorio.

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Guardiaindígena

La hospitalidad y alegría con la que atienden al turista es una de las características de este grupo de indígenas que quieren que el turismo sea una fuente de ingresos para los habitantes del Cabildo La Esmeralda. Se toman muy en serio de ser tus guardaespaldas durante el recorrido.

Ellos, desde el más grande hasta el más pequeño, quieren que su comunidad sea conocida y visitada porque cuentan con recursos naturales para que los colombianos y extranjeros los disfruten.

En La Esmeralda no hay hambre porque todas las familias cultivan arroz, maíz, plátano, aguacate, principalmente. La gran mayoría cultiva para su consumo, también crían aves de corral. Ah, y la artesanía es otra fuente de ingreso.

Pero el gran objetivo de los indígenas es mejorar su nivel de vida y el turismo es para ellos una alternativa para lograrlo. Ellos le apuntan al ecoturismo porque quieren seguir respetando la naturaleza, lo que Dios les dio para su vida.

“El maíz lo sembramos en agosto para recogerlo en enero y febrero. De ese cultivo tomamos la mayor parte para vender y con los recursos compramos ropa, uno que otro animal ya sea una vaca, cerdo o carnero”, explica Álvaro Sulbarán Arrieta, fiscal del Cabildo La Esmeralda.

Las mujeres también ayudan con la economía de las familias a través de la artesanía que elaboran, sobre pedido, con la hoja de la iraca una planta nativa de la región que crece de manera silvestre.

Historia de exportación

Colosó también tiene una historia de exportación. Era una población que en el siglo XIX exportaba tabaco a Alemania, pero la Segunda Guerra Mundial acabó con ese próspero negocio de las familias de Colosó, no hubo más pedidos y poco a poco las hectáreas sembradas con la hoja de tabaco fueron desapareciendo.

También exportaban ñame y ajonjolí, pero todo eso se fue perdiendo.

Hoy, pocas familias se dedican a la siembra de tabaco y a la elaboración del mismo, sobre todo en la vereda La Esmeralda.

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Por esta entrada tiene la oportunidad de visitar dos de los grandes sitios turísticos naturales que posee la vereda La Esmeralda.

La vereda La Esmeralda tiene una zona baja que está a 229 metros sobre el nivel del mar y otra más alta a 565 metros sobre el nivel del mar, en ambas se puede sembrar arroz, es el cultivo que más abunda. La particularidad es que la zona alta es rocosa y a pesar de eso el cultivo crece. La razón para que esto suceda la da Sulbarán Arrieta diciendo que es que en esa zona el agua se encuentra a un metro y medio, aunque se esté en pleno verano.

Mencionábamos en párrafos anteriores que la primera joya con la que cuenta La Esmeralda son sus habitantes, indígenas zenúes, que, como buenos herederos de esta etnia, son cálidos, dispuestos al sacrificio para hacer que el visitante se sienta bien, a gusto, pase bien y se quede con las ganas de volver o también recomendar que visiten las riquezas naturales que Dios les dio y que ellos han defendido para que se conserven y por supuesto, han cuidado.

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Un día no alcanza para visitar estos dos grandes atractivos turísticos que posee la vereda La Esmeralda, si quiere disfrutarlos al máximo necesita más tiempo.

Atractivos naturales

La otra joya que está representada en dos recursos naturales son la Reserva Forestal Coraza y el salto El Sereno.

Llegar a la Reserva Forestal Coraza es una verdadera travesía de caminata extrema, hay que pasar por muchas zonas empedradas, zona que es el lecho de las aguas que bajan desde lo más alto de la cima de Coraza parte integrante de los Montes de María. Y decimos que caminata extrema porque en muchas partes es necesario ayudarse con un bastón o caminar a gatas para poder seguir el camino hasta llegar a lo más alto de Coraza. Pero vale la pena, si quieres observar el pozo azul de aguas limpias que bajan de un ojo, que muchos no podemos ver, pero que ahí está ofreciéndote lo mejor y más natural de la naturaleza.

Muy parecido es el salto El Sereno, pero con una travesía más fácil, aunque con una zona también alta en donde también encontrarás agua limpia y fresca, que llega sin entender cómo está ahí, en esa especie de piscina natural que ni el mejor ingeniero o arquitecto podría crear.

Lo mejor, está por venir

Lo mejor para La Esmeralda está por venir. Con el apoyo de Fontur, que inició un parque ecoturístico hace varios años y que hoy cuenta con la vinculación de los indígenas -ellos ayudan a ubicar las señales y dan su opinión sobre ubicación de torres y puentes que tendrá el ecoparque- esperan tener algunas herramientas para una mejor atención de los visitantes.

“El ecoparque va en un 40 %, cuando venga el turista vamos a tener una buena zona de restaurante, puentes, miradores, senderos mejor adecuados. Y la comunidad va a participar en la operatividad del mismo”, anota Álvaro Sulbarán.

Es cierto que falta mucho por hacer en infraestructura para la atención de los visitantes, sobre todo para la estadía, pero esto se sobrelleva cuando te atienden con tanta amabilidad y deseos de que te sientas bien, de que no te haga falta nada.

El ecoparque que les construye Fontur a los indígenas no es suficiente, se requerirá que otras entidades nacionales e internacionales pongan sus ojos y sus recursos en esta comunidad que está ansiosa de mejorar y de tener las herramientas suficientes para atender a los turistas a través de un ecoturismo sostenible.

Chorro de agua

En palabras de Álvaro Sulbarán, el indígena que se ha preparado para atender, para explicar qué es Colosó y sobre todo, qué tiene la vereda La Esmeralda para ofrecer en su naturaleza para los turistas cuenta la historia ancestral de dónde sale tanta agua natural en esta zona, de por qué hay tantos chorros de agua: “Cuenta la historia que en la época del cacique Onné Colosó la familia indígena había acumulado grandes tesoros de oro por lo que no se preocupaban por cultivar y por el bien común, sino por la riqueza individual. Por eso, su dios los castigó quitándoles la lluvia. Tuvieron varios años de sequía. Cuando esta fue demasiado fuerte su dios les dijo que para volver a hacer llover debía existir una fuente donde la nube pudiera tomar el agua y derramarla sobre la región. Pero como todas las fuentes de agua estaban secas, lo único que quedaba era un sacrificio y este debía ser el de la doncella más hermosa y esa era la princesa hija de Onné.

Ella decidió sacrificarse, al hacerlo le imploró a su tribu que no le dieran más importancia al oro que al alimento. Al dios imploró el don de salir como fuente de agua de una roca para dar de beber a los cultivos y a su pueblo. Desde entonces, se ve salir desde cualquier barranco o poza un chorro de agua vertical, moviéndose con vida propia”.


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