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Redacción. El documento de un acuerdo final para Altamar global, celebrado a principios de mes en Nueva York, destaca mecanismos para conservar y utilizar de manera sostenible la biodiversidad marina en áreas que van más allá de las jurisdicciones nacionales, incluida altamar.

WWF resalta que este acuerdo permitirá el establecimiento de Áreas Marinas Protegidas (AMP) y contribuirá a llenar los vacíos en el mosaico actual de órganos de gestión, logrando una mejor cooperación y un menor impacto acumulativo de las actividades en aguas internacionales, tales como el transporte marino, la pesca industrial, y la explotación de otros recursos.

“Lo que suceda en altamar ya no estará ‘fuera del radar o fuera de la mente’. El tratado de Altamar permitirá el tipo de supervisión e integración que se requiere si queremos que los océanos continúen brindando todos los beneficios sociales, económicos y medioambientales que la humanidad disfruta hasta el momento”, argumenta Jessica Battle, experta Senior en Política y Gobernanza de los Océanos, quien lideró el equipo de WWF en las negociaciones.

Economía azul interconectada

“Ahora podremos ver los impactos acumulativos en nuestros océanos de una manera que refleje la economía azul interconectada y los ecosistemas que la sostienen”, agregó.

WWF también indica que el Tratado de Altamar es necesario para implementar el Marco Global de Biodiversidad, que compromete a los países a proteger y conservar al menos el 30% de los océanos y garantizar que el 30 % de áreas degradadas sean restauradas para el año 2030.

“Este es un momento histórico para los océanos, que marcará el comienzo de una nueva era de responsabilidad colectiva por los bienes comunes globales más importantes de nuestro planeta”, dice Pepe Clarke, líder de la Práctica Global de Océanos de WWF. “El año pasado, las naciones se comprometieron a detener y revertir la pérdida de la naturaleza para 2030. El acuerdo alcanzado esta semana es un paso importante para cumplir esa promesa”.

Para Ximena Barrera, directora de Relaciones de Gobierno y Asuntos Internacionales de WWF Colombia, este nuevo tratado cobra especial relevancia en el contexto colombiano, dado los avances en el país y el trabajo conjunto a nivel regional en el marco de la Comisión Permanente del Pacífico Sur y los esfuerzos de Costa Rica, Colombia, Ecuador y Panamá, con el fin de garantizar el uso sostenible de la diversidad biológica en el Corredor Marino del Pacífico Este Tropical-CMAR.

Aunque alejados del mundo los animales del mar están constantemente amenazados por las actividades del hombre.

Gobernanza de los océanos

“Vemos con satisfacción este nuevo tratado, que permitirá fortalecer la gobernanza de los océanos, proteger la biodiversidad marina con base en los principios de conservación y uso sostenible, la evaluación de los impactos ambientales y el reparto equitativo de los beneficios”, dijo Barrera.

“Desde WWF estamos dispuestos a apoyar a los países con nuestra experiencia en el proceso de ratificación e implementación. Este es un primer paso, pero no podemos disminuir nuestras ambiciones para proteger estos ecosistemas, fundamentales para la subsistencia de cientos de especies y de la humanidad”, añadió.

WWF apoya que las actividades en altamar estén sujetas a evaluaciones de impacto ambiental acordes con la escala del daño. Todas las actividades que podrían tener un impacto en la vida del océano deberán estar cubiertas por estas evaluaciones, brindando la oportunidad de detener las actividades dañinas y reducir los impactos acumulativos. Esto será particularmente importante cuando se trata de posibles actividades futuras, como la minería en los fondos marinos y la captura y almacenamiento de carbono en aguas profundas, de los cuales existe muy poco conocimiento sobre los impactos actualmente.

Cooperación mejorada

WWF considera que el organismo científico y técnico que se establecerá como resultado del acuerdo será fundamental para garantizar que las propuestas y los planes de gestión para las áreas marinas protegidas se evalúen de manera sólida y que los informes de evaluación de impacto ambiental se reciban y se pongan a disposición de la comunidad mundial. Junto a esto, el Comité de Implementación y Cumplimiento hará operativa la cooperación mejorada de manera significativa, y un mecanismo de resolución de disputas brindará una oportunidad para que los estados tomen medidas contra las infracciones.

La obligación de los estados desarrollados de compartir conocimientos y tecnologías, y de desarrollar capacidades entre países facilitará una participación más equitativa en la conservación de alta mar, en particular para las naciones en desarrollo.

“Los defensores de los océanos de todo el mundo pueden disfrutar este momento que se gestó durante años”, dice Battle. “Pero esta no es una línea de meta. Para que las buenas intenciones del tratado brinden resultados en el agua, debemos mantener la presión. Una vez que se resuelvan los aspectos técnicos y se adopte el tratado, debe entrar en vigor para que pueda ponerse en práctica: todos los países deben firmarlo formalmente y ratificarlo rápidamente en su propia legislación nacional. Las palabras importan, pero nuestro océano necesita acción”, indicó Battle.

La altamar provee a pesquerías cruciales, proporciona hábitats para cientos de miles de especies y ayuda a mitigar los impactos climáticos, con el 23% de las emisiones de carbono relacionadas con los humanos absorbidas por el océano en los últimos 10 años. Altamar y la vida silvestre que migra a través de estas aguas finalmente recibirán la atención que merecen, una vez que suficientes países adopten y ratifiquen este acuerdo que permita la entrada en vigor del instrumento.

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