“Seguridad es fundamental para convertir a Colombia en potencia alimentaria”: Nicolás Pérez
Bogotá. “La seguridad física y jurídica en las regiones es un punto fundamental para convertir a Colombia en una potencia alimentaria. Sin esta condición óptima, no podemos esperar que nuestros productores lleguen a ser competitivos y rentables”, expresó Nicolás Pérez Marulanda, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) en su intervención en el panel “El conocimiento gremial, pilar de la reforma agraria y garante de la sostenibilidad y seguridad alimentaria”, realizado en desarrollo del 40 Congreso Agropecuario Nacional organizado por la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).
La apreciación del presidente ejecutivo de Fedepalma cobra importancia toda vez que en la última semana fueron quemadas dos fincas bananeras en el Magdalena, y en el transcurso del año también se han presentado invasiones reiteradas en fincas ganaderas y palmeras en diferentes zonas del país, sin dejar de mencionar el secuestro de ganaderos y familiares de estos.
El Congreso, que congrega cada dos años a los principales protagonistas públicos y privados, nacionales e internacionales, del sector agropecuario es un encuentro de diálogo y análisis crítico sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el sector, consolidándose como una plataforma esencial para la construcción colectiva de un futuro sostenible y próspero para el agro en Colombia.

Nicolás Pérez Marulanda, presidente ejecutivo de Fedepalma durante su intervención en el 40 Congreso Agropecuario Nacional de la SAC.
En el conversatorio también estuvieron Rafael Hernández, gerente general de Fedearroz, y Germán Bahamón, gerente general de Fedecafé.
El presidente ejecutivo de Fedepalma también se refirió a la Reforma Rural Integral, asegurando que el gremio y el sector tienen voluntad para realizarla, protegiendo la propiedad privada, entregando tierra a quienes tengan vocación agrícola y apoyando igualmente a quienes ya cuentan con tierra, pero no tienen legalizada la tenencia de sus predios. Pérez Marulanda concluyó que el gremio continuará aportando con un modelo de negocio probado y exitoso y el gobierno, a su vez, debe comprometerse con garantizar las condiciones básicas como vías, seguridad y conectividad, entre otros aspectos.
Productividad palmera
Pérez Marulanda igualmente habló sobre la productividad de la agroindustria de la palma de aceite en el país.
“El año pasado tuvimos en promedio 3,7 toneladas de aceite crudo de palma por hectárea, productividad que ha venido creciendo y no se diferencia mucho de los grandes productores en el ámbito del mundo. Si quiero resaltar que la productividad varía mucho dependiendo de la región; sin embargo, hemos identificado que la escala no es condición para tener productividades altas, hoy nos acompañan 10 palmicultores de pequeña escala, que son referentes de productividad en cada una de sus regiones. Para que ustedes tengan una idea, hay productores en Colombia que pueden lograr hasta 9 o 10 toneladas de aceite crudo de palma por hectárea en promedio. Las buenas prácticas agrícolas son la clave para lograr el potencial en el cultivo”.
Además, resaltó el rol de la parafiscalidad palmera y su aporte a la financiación de la investigación y transferencia de tecnología y al programa de Aceite de Palma Sostenible de Colombia que ha beneficiado especialmente a los productores de pequeña escala. “Buena parte de las acciones que desarrolla Fedepalma en nuestro brazo de investigación, Cenipalma, está financiado gracias a los recursos que los mismos palmicultores aportan al Fondo de Fomento Palmero. Para mí la investigación y la transferencia de tecnología son muy importantes ya que el sector agropecuario enfrenta diariamente el clima, las plagas y enfermedades, y por eso es clave apoyarnos en un soporte técnico. Tres de cada cuatro pesos de la parafiscalidad palmera se invierten en investigación”.











