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Bogotá. En apenas cinco años, Latinoamérica ha pasado de ser vista como un mercado emergente en el mundo cripto a convertirse en uno de sus principales motores. El fenómeno tiene un protagonista inesperado: las remesas, que han transformado la manera en que millones de familias reciben dinero desde el extranjero.
Las cifras son contundentes. Las transferencias a través de exchanges centralizados crecieron de USD 3.000 millones en 2021 a USD 27.000 millones en 2024. Y detrás de ese salto no hay especulación, sino necesidades cotidianas: protegerse de la inflación, resguardar ahorros frente a la volatilidad cambiaria y enviar dinero de forma rápida y económica.

Stablecoins y billeteras digitales: la nueva normalidad

El alto costo de los servicios tradicionales de remesas —con tarifas que pueden superar los USD 65 por envío— ha llevado a millones de latinoamericanos a buscar alternativas. Las stablecoins vinculadas al dólar, como USDT y USDC, se han convertido en la opción preferida: permiten transferencias casi instantáneas y de bajo costo.
Para julio de 2025, estas monedas representaban cerca del 90% de las operaciones en exchanges de la región. Al mismo tiempo, billeteras digitales ofrecidas por plataformas como MercadoLibre, Nubank, Bitso, Strike y Coinbase han facilitado el acceso, convirtiendo las criptomonedas en una herramienta práctica para las finanzas familiares.

Bitcoin: del envío de dinero al “oro digital”

Aunque las stablecoins dominan las remesas, su adopción ha abierto la puerta a Bitcoin. Entre enero y mayo de 2025, el volumen de trading en la región alcanzó USD 16.200 millones, un 42% más que en el mismo período de 2024.
Bitcoin se consolidó como el segundo activo más negociado y representa el 54% de los portafolios cripto latinoamericanos, lo que confirma su papel como reserva de valor. Además, bancos y gobiernos han comenzado a incluirlo en sus portafolios, impulsando productos como ETFs y reforzando su institucionalización.

Instituciones y reguladores se suman al cambio

El auge de las remesas con criptomonedas no ha pasado desapercibido. El 71% de las instituciones financieras de la región ya utiliza stablecoins para liquidaciones rápidas y transparentes.
Casos como el de Félix Pago, que sustituyó el sistema Swift por stablecoins y redujo tarifas en un 40%, muestran cómo la innovación está transformando el sector. Al mismo tiempo, gobiernos y reguladores trabajan en marcos legales más ágiles, conscientes de que las Finanzas Descentralizadas (DeFi) ofrecen préstamos, créditos y trading sin intermediarios.

Una revolución con rostro social

Más allá de las cifras, el impacto es humano. Como explica Fabián Delgado, Business Development Manager en Bitfinex: “El crecimiento cripto impulsado por remesas demuestra cómo la tecnología financiera digital puede responder a una necesidad fundamental de mejores herramientas monetarias. Es la prueba de que las criptomonedas pueden resolver problemas reales y empoderar a millones de personas desatendidas por las finanzas tradicionales”.

Lo que comenzó como una alternativa para abaratar costos de envío se ha convertido en una revolución financiera y social. Las remesas han puesto a las criptomonedas en el centro de la vida cotidiana de millones de latinoamericanos, acelerando la transformación de un sistema financiero que, hasta hace poco, parecía inmutable.


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