Reducir la mezcla de biodiésel en el diésel impacta en meta de descarbonización del país
Montería, Córdoba. El sector transportador de carga del país desde hace un tiempo puso sobre la mesa la petición de reducir la mezcla de biodiésel en el diésel como una forma de disminuir los costos de este y no tener que subir el precio cada mes para equipararlo el precio internacional.
Desde la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia (Fedebiocombustibles) se reitera que la propuesta va en contravía de las metas ambientales del país, del encadenamiento agroindustrial, la calidad del aire, y no garantizaría una disminución en el precio del diésel.
El biodiésel es un energético líquido renovable que apoya la transición energética justa. Proveniente de la cadena agroindustria nacional del aceite de palma, el biodiésel reduce las emisiones de gases efecto invernadero, mejora la calidad del aire, el desempeño y la vida útil de los motores, genera empleos formales en áreas rurales, y garantiza la seguridad y soberanía energética del país.
Y aunque el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, en el Congreso de Colfecar, descartó esta posibilidad por las consecuencias ambientales que traería para el país, también es cierto que hay otras consideraciones que tendrían peso en la decisión de no optar por esta propuesta.
Los efectos
De acuerdo con el análisis de Fedebiocombustibles reducir las mezclas tendría los siguientes efectos:
– Disminuir el porcentaje de mezcla de biodiésel, que hoy en día está en el 10% de este combustible, implicaría el aumento del consumo de diésel fósil, generando un retroceso para el país en la transición hacia fuentes de energías más limpias.
– Con esto, el país daría una señal contradictoria en la lucha contra el cambio climático, pues se dejarían de recibir los beneficios asociados con la reducción de emisiones del biodiésel por su origen renovable, aumentando inmediatamente las emisiones en 2 millones de toneladas anuales de CO2. Esto equivale a introducir 800.000 vehículos adicionales al parque automotor, empeorando con ello la crisis climática asociada al calentamiento y ebullición global.
– Más de 190 mil empleos estarían en riesgo, particularmente el de los pequeños palmicultores, quienes serían los primeros afectados por una caída de los precios del aceite.
– Partiendo de la idea que esta es una agroindustria que agrupa a pequeños agricultores, se estarían reduciendo los incentivos a sembrar cultivos formales. Así mismo, se aumentaría el riesgo de incrementar la deforestación, contribuyendo adicionalmente a los retos de reducción de emisiones del país.
– Estaría en riesgo cerca de 1 millón seiscientas mil toneladas anuales de carga, producto de la cadena de valor de la palma para la producción de biodiésel.
-Ecopetrol tendría que importar 17 millones de galones adicionales de diésel, equivalentes a pagar cerca de 700 millones de dólares cada año, lo que traería una presión al alza en la tasa de cambio y con ello un aumento en la inflación.
Según la resolución de la Creg del mes de septiembre el galón de biodiésel quedó con un costo de $16.525. Recordemos que para el mes de octubre no hubo variaciones en el galón de ningún combustible en Colombia.
La propuesta afecta la agroindustria del biodiésel y no redunda en un beneficio en precio para el consumidor de diésel, debido a que el biodiésel, que se dejaría de consumir, sería reemplazado por diésel importado a precios internacionales.











