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Bogotá. En audiencia pública se escucharon las voces de agricultores colombianos y de importantes miembros de la comunidad académica que expresaron su rechazo al proyecto de acto legislativo impulsado desde la Cámara de Representantes que busca modificar la constitución para prohibir constitucionalmente las semillas transgénicas.

La iniciativa generó gran incomodidad entre agricultores de cultivos transgénicos, científicos de centros de investigación nacional, y entre reputados miembros de la comunidad académica del país. Por tal motivo, en audiencia pública dejaron clara la petición de archivar el proyecto por ser potencialmente negativo para el desarrollo del país y por considerar que contiene desinformación que no está al día con la actualidad científica ni agrícola.

En 2021, Colombia sembró un total de 150.451 hectáreas de cultivos transgénicos según cifras entregadas por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) correspondientes a 142.975 hectáreas de maíz genéticamente modificado (GM), 7.464 de algodón GM, y 12 hectáreas de flores azules.

Los departamentos con mayor adopción de esta tecnología son el Meta con 52.134 hectáreas; Tolima con 38.913; Córdoba con 19.228; Valle del Cauca con 13.800 y el Cesar con 7.325 de cultivos genéticamente modificados.

Para María Andrea Uscátegui, directora ejecutiva de la Asociación de Biotecnología Vegetal Agrícola Agro-Bio, el proyecto no solo afectaría a los agricultores sino también a la ciencia del país; hay científicos que hoy en día están trabajando en mejores cultivos para nosotros como consumidores, para los agricultores y el medio ambiente”.

Campesinos de oponen

En la audiencia participaron numerosos agricultores de cultivos transgénicos provenientes de diferentes departamentos productores del país, quienes compartieron sus experiencias con el uso de estas semillas. Fray Monterrosa, productor de maíz y algodón transgénico de Córdoba, enfatizó en los beneficios que puede tener la tecnología para el medio ambiente: “Los agricultores tenemos que volvernos ecologistas y eso lo hemos logrado en gran parte reduciendo la cantidad de insecticidas. Estamos comprometidos con el desarrollo sostenible”.

Productores como Fray Monterrosa, cultivador de maíz y algodón transgénico en Córdoba, tuvieron la oportunidad de hablar lo que este tipo de semillas significa para ellos.

Diana Cruz, mujer agricultora de Ariari, Meta, quien tiene amplia experiencia en el cultivo de maíz criollo y que en la actualidad se dedica al maíz transgénico, pronunció que “no estamos fracasados por las semillas; sino por la mala comercialización y los altos costos de producción de nuestros cultivos”.

Expertos en el manejo de todo tipo de cultivos, como Mario Rolón, ingeniero agrónomo, también sentó su posición: “Yo no puedo entender cómo la seguridad alimentaria en maíz se va a mejorar con maíces criollos que producen 2 toneladas. Creo que lo que el Gobierno que debe hacer es mejorar ese tipo de variedades”.

Científicos critican el proyecto

De acuerdo con los congresistas detrás del proyecto, los cultivos transgénicos pueden presentar riesgos para el ambiente. Para el Profesor Moisés Wasserman, doctor en bioquímica y exrector de la Universidad Nacional, “si se prohíben constitucionalmente los cultivos transgénicos, me resulta incomprensible que no prohibamos la insulina que están tomando todos los diabéticos colombianos o la mayoría de las vacunas del plan ampliado de inmunización, que son todas transgénicas”. Además, aseguró que “lo que haríamos introduciendo una prohibición es prohibir un futuro que no conocemos, ¿cómo se nos ocurre a nosotros prohibir el futuro?”.

Para Elizabeth Hodson, doctora en fisiología vegetal y experta en biotecnología, el proyecto “atropella y niega el derecho del agricultor a elegir libremente; no es democrática, ni ética”. Aseguró también que no es posible aumentar rendimientos sin innovación y ciencia, enfatizando en que “debemos poder mejorar nuestras semillas y así mantener agrodiversidad, que es lo que nos permite enfrentar el cambio climático”.

Desde los gremios se hace el llamado a aceptar la coexistencia. Leonardo Ariza Ramírez, gerente general de la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología (Acosemillas) comentó que “resaltamos la importancia de apoyar la coexistencia entre los diferentes modelos tecnológicos de producción, desde el autoconsumo y la economía familiar campesina e indígena hasta llegar a modelos agroempresariales de mediana y gran escala, estamos convencidos que un sistema no riñe con el otro”.


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