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Cereté, Córdoba. Ensayos que buscan contribuir en la oferta de alimento y la seguridad alimentaria se realizan con fríjol caupicor 50 y caupicor 55 en la ciénaga El Vichal en el corregimiento de Rabolargo en el municipio de Cereté.

La facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad de Córdoba lidera estos ensayos que han dispuesto siembras con diferencia de 15 días una de la otra, enfrentándola a diferentes escenarios donde se ha visto que han respondido.

Uno, el cultivo con maleza, sin que tenga implicaciones negativas en rendimiento y calidad. Dos, el escenario de la nutrición en el que se evalúan diferentes dosis de fósforo, potasio y nitrógeno, sin aplicación de fertilizante; y tres, escenario que tiene que ver con una prueba de evaluación agronómica, en la que se hace seguimiento a nueve materiales arbustivos que permiten la cosecha mecánica, frente al Caupicor 50 que no la permite.

Cultivo de economía campesina

“Este es un proyecto que apunta al desarrollo tecnológico del sistema de producción del frijol Caupí, que fue un cultivo huérfano desde la reestructuración del sector agropecuario. Estos cultivos de economía campesina quedaron a la deriva y fue la Universidad de Córdoba en el 2007 la entidad que, a través del programa de Ingeniería Agronómica, inició los primeros pasos en el mejoramiento genético de esta especie, con dos estudiantes que creyeron en nosotros”, explicó en campo el docente e investigador científico unicordobés, Hermes Aramendiz Tatis, director del proyecto que lleva como título: “Desarrollo Tecnológico y Transferencia de Tecnología en Frijol Caupí”.

Agregó el investigador Emérito de Unicórdoba que, en las parcelas demostrativas se está haciendo mejoramiento genético, fisiología, nutrición, fitopatología, cosecha mecánica, y entomología; y todo el paquete tecnológico del manejo agronómico del nuevo cultivar, frente al manejo que comúnmente hacen los agricultores con las variedades tradicionales.

La iniciativa se desarrolla en la parcela de Marcela Díaz Durango, pero también en otros campos similares como la vereda La Culebra en Cotorra; en Fundación y en El Difícil en el Magdalena. El proyecto cuenta con supervisión interna de Unicórdoba, a cargo del ingeniero agrónomo Fabio Gómez; quien destacó el avance del mismo, y se ejecuta con recursos del Sistema General de Regalías, en cooperación con la Universidad del Magdalena, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), la Fundación Canal del Dique, Compas.

Mejorar condiciones de siembra

El propósito es mejorar y conocer las condiciones de siembra, para que el cultivo se siga multiplicando en la región Caribe y el país, tal como ha venido sucediendo gracias al esfuerzo institucional y de los investigadores de la Unicórdoba.

Las variedades del Caupicor, de Unicórdoba, ofrecen un grano de buena longitud y se ha comprobado nutricionalmente que tiene hasta 72 miligramos de hierro por kilo, y hasta 50 miligramos por kilo de zinc. El rendimiento supera los 1.750 kilos por hectárea.

Lesly De León Narváez, coordinadora nacional de Fenalce, dijo que el aporte a esta alianza con Unicórdoba y demás intervinientes del proyecto, se materializa en la capacitación a agricultores y técnicos, con quienes, además, se trabaja demostraciones de métodos en campo para socializar investigaciones culminadas.

“Hemos estado prestos a trabajar en el desarrollo de este proyecto, con toma de información, asesoría, supervisión de siembra y cosecha. Es una iniciativa interesante en las zonas donde se está implementando, por eso, sería conveniente en el mediano plazo una clasificadora de semillas, que nos va a garantizar mejores variedades”, precisó la funcionaria de Fenalce.


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