Las mujeres de Appalsi son protagonistas, pero quieren más
Valencia, Córdoba. Veintiséis mujeres, la gran mayoría cabeza de familia, hacen parte del proyecto de la siembra de 40 hectáreas de papaya de la Asociación Agroecológica de Productores y Comercializadores de Papaya del Alto Sinú (Appalsi) que cuenta con el apoyo de la Agencia de Renovación del Territorio (ART) y con recursos destinados para los municipios del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet), como lo es Valencia.
Desde que se inició el proyecto el año pasado han estado metiendo el hombro. En la siembra, en el cuidado del cultivo, abonando y ahora en la recolección, son las encargadas de recoger la papaya madura o la biche que se ha caído.
Algunas les toca dejar al cuidado de un familiar a los hijos cuando les corresponde aportar su parte en el cultivo, con la mano de obra. También hay algunas que trabajan más y reciben pago por su labor.
Precisamente, este hecho, de que tengan trabajo en el cultivo, lo rescatan las mujeres porque el municipio no tiene muchas fuentes de empleo y varias han encontrado en el cultivo una forma de ingreso para sus familias.
“Venimos porque no tenemos otra forma de trabajar, no hay trabajo para nosotros las mujeres y este proyecto nos ha dado ingreso y nos ha cambiado la vida a nosotras que somos cabeza de familia”, anota Yojanis González.
El cultivo de papaya les ha cambiado la vida a estas mujeres, por eso, cinco de ellas se toman la vocería -Yudy Soto, Liliana Cordero, Sindy Hernández López, Onilsa Mestra y Yojanis González-, para solicitar ser tenidas más en cuenta dentro de la organización porque saben del potencial que tienen para aportar sus ideas y su fuerza de trabajo a la Asociación.
Aunque entienden que están en una sociedad machista, también saben que el rol actual de la mujer no es solo de espectadora sino de protagonista empoderada, capaz de mostrar todo el potencial de sus capacidades. Y eso es lo que ellas quieren mostrar en Appalsi.











