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Redacción. Durante las primeras semanas del 2026, el país ha experimentado una temporada atípica de lluvias que ha generado grandes afectaciones y emergencias humanitarias en departamentos como Córdoba, Antioquia, Sucre, Bolívar y Magdalena.

La afectación es de grandes magnitudes para las personas debido a que el país está altamente expuesto y vulnerable frente a los fenómenos climáticos. Muchas comunidades viven cerca de ríos, laderas y zonas inestables y cuando llueve más de lo normal, esta situación hace a estos territorios vulnerables a las inundaciones y deslizamientos.

¿Es un problema de mucha lluvia?

Las lluvias intensas no son solo mal clima, son una señal de que necesitamos mejor ordenamiento territorial, adaptación climática y prevención de emergencias.

Para Sofía Alejandra Rincón, coordinadora regional Orinoquia de WWF Colombia, “se trata de un riesgo acumulado. Es decir, el riesgo crece por las viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo; la deforestación y la pérdida de cobertura vegetal que sostiene el terreno y al ya no estar, la tierra queda suelta e inestable, y la falta de planificación del territorio. Todo esto termina en emergencia”.

¿Estamos experimentando el fenómeno de La Niña?

Para Rincón, por esta temporada atípica de lluvias no estamos experimentando el fenómeno de La Niña. “Sin embargo, el cambio climático sí puede hacer que estas lluvias sean mucho más fuertes y la afectación sea mayor”.

En este escenario, el cambio climático altera estos fenómenos naturales. Y es que el cambio climático no solo sube las temperaturas, sino que altera los patrones de lluvia. Esto hace que aumente la frecuencia de los eventos extremos y hace que las lluvias puedan ser más intensas y, sus impactos, más severos.

¿Qué podemos hacer y cómo nos adaptamos al cambio climático?

Son varias las acciones de adaptación al cambio climático que se pueden hacer para reducir sus impactos. Desde el cuidado de reservorios de agua como los humedales, lagunas, los bosques, hasta acciones como la reforestación, el respeto de las rondas hídricas, el manejo adecuado de residuos y el consumo responsable de alimentos.

También es importante informarnos sobre riesgos de nuestro barrio, vereda o comunidad; no ocupar zonas inundables o laderas inestables.

Planificar para prevenir

Frente a esto, es clave no solo reaccionar a las emergencias, sino planificar mejor el territorio. Esto permite prevenir. Actualmente, Colombia cuenta con instrumentos de ordenamiento y planificación territorial como el Pomca (Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas) y los Planes de Ordenamiento Territorial (POT).

Muchos de estos instrumentos cuentan con sus planes de acción, es decir, rutas para hacerlos realidad en el territorio. Sin embargo, el desafío es financiarlos e implementarlos.


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