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Fotos: Grupo de investigación Mega – José Cardona

Montería, Córdoba. Generalmente, o mejor, siempre que vemos animales flacos en temporada seca, nos imaginamos que el pobre animal no tiene qué comer, porque además los potreros se ven sin pasto.

Pero la culpa no es solo del verano, allí vienen implícitas las consecuencias de no actuar preventivamente cuando se está en la época de vacas gordas, cuando estas tienen peso y se ven bien.

Y la prevención no es solo prepararse con suficientes alimentos para la temporada seca como heno, ensilaje, sales mineralizadas, torta de palmiste o alimentos concentrados, el asunto va más allá. “Entendiendo la epidemiología de la región y los diferentes factores de riesgo para las diversas enfermedades, se deben hacer planes sanitarios preventivos, en especial de aquellas enfermedades adquiridas en invierno y que se expresan en el verano, ya que este actúa como un factor detonante de dichas enfermedades”, afirma José Alberto Cardona Álvarez, MVZ, Esp, MSc, PhD y profesor de Medicina Interna y Clínica de Grandes Animales en la Universidad de Córdoba.

Él nos acompaña hoy en el portal web En Nuestro Campo para hablarnos sobre la situación a la que se enfrentan ganaderos, especialmente pequeños y medianos que no actúan preventivamente en invierno.

Bovino con signología clínica de STPB.

Adecuado manejo sanitario

Del adecuado manejo sanitario que se dé en lo referente a vacunas, desparasitaciones, baños contra garrapatas, moscas y tábanos va a depender la disminución o no de enfermedades y, por ende, de la intervención médica en los animales.

“La mayoría de las enfermedades se adquieren en las épocas buenas. Pero se expresan en las épocas críticas. El animal está en un estado que se llama estabilidad enzoótica. O sea, tiene el parásito, pero nutricionalmente está estable y además tiene defensas contra ellos. Por eso no expresa la enfermedad. Al llegar la época crítica se bajan las defensas y los patógenos se expresan”, afirma.

Un claro ejemplo de ello, es el “Síndrome de Tristeza Parasitaria Bovina (STPB)”, conocida vulgarmente como fiebre de garrapatas, huequera, renguera, etc., la cual es causada por diferentes agentes patógenos. Este síndrome se adquiere a través de la picadura de garrapatas, moscas picadoras y tábanos.

“La expresión clínica de un bovino con STPB, además de la pérdida progresiva de la condición corporal, es la presencia de lagrimeo constante, quemosis (edema en parpados inferiores), edema de papada, mucosas ictéricas, hemorragias petequiales, orina pigmentada (amarilla y a veces rojiza), materias fecales diarreicas e hipercólicas (verde-amarillentas)”, explica el investigador Senior de Minciencias.

Pero no es solo la STPB, a ella se suman otras enfermedades dependiendo de la etapa productiva del animal. Tiña, buba, sarna son algunas de las mencionadas por el profesional.

Evaluación de animales con el apoyo de la Universidad de Córdoba.

Actuar preventivamente

Actuar preventivamente controlando los vectores tiene un costo de 20.000 pesos/animal/año, mientras que si se actúa cuando el animal ya está enfermo de STPB cuesta alrededor de 80.000 a 120.000 pesos/animal (dependiendo de su peso corporal), sumando las pérdidas de peso y fisiológicas.

“Nada de esto sucede, se espera a que estén con daños orgánicos y funcionales para recurrir a un almacén veterinario, para que alguien que no evaluó al paciente y no conoce su condición (hemodinámica, cardiovascular, metabólica y clínica), le envíe un medicamento para tratar a ese pobre animal “que no tiene la culpa”, y que, en la mayoría de los casos, ese medicamento administrado determina su muerte, por ejemplo, el producto que más recomiendan para este tipo de animales débiles sin previa evaluación y conocimiento de su condición, son los sueros vitaminizados, y al colocarlos muchos de estos animales se desploman, o al día siguiente no se pueden parar o simplemente mueren. Jamás lo atribuirán al error de tratar a un animal anémico con un gasto cardiaco bajo, que, al colocar vitaminas venosas, estas vasodilatan y con ello bajan la presión sanguínea y por ende el gasto cardiaco, por lo que animal se desploma y no se volverá a parar”, concluye el especialista en Producción Bovina Tropical.

José Alberto Cardona Álvarez tiene suficiente cúmulo de aprendizajes para tener la autoridad profesional para hablar del tema: MVZ, Esp, MSc, PhD; Profesor de Medicina Interna y Clínica de Grandes Animales; Investigador Senior. Minciencias; Especialista en Producción Bovina Tropical. Unicórdoba-Colombia; Magister en Salud Animal de la Universidad Austral de Chile; y Doctor en Ciencias Veterinarias, Universidad Federal de Viçosa en Brasil.


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