El liderazgo es influencia
Bogotá. Para influir en los demás, desde cualquier posición, se necesita conocer con detalle cómo funcionan las emociones humanas y tener una gran habilidad para manejar las relaciones interpersonales. Influir no es solo un asunto de los jefes.
A veces uno cree que el liderazgo es importante solo para las personas que ocupan cargos ejecutivos y tienen personal a cargo. Esta es una idea equivocada en realidad.
El liderazgo es influencia, y uno influye en muchas personas, en sus hijos, en su familia, en los vecinos y en sus propios colegas. Lograr el respeto y que las cosas se hagan es algo indispensable en un jefe o ejecutivo, pero también es importante cuando uno necesita que algo se haga, incluso sin ser jefe, como por ejemplo cuando está cobrando una factura o solicitando un buen servicio de un proveedor… simplemente que un hijo cumpla con sus obligaciones.
Entonces miremos el liderazgo desde el punto de vista de la influencia. Si se ocupa un cargo ejecutivo entonces el poder de influencia de la persona y su capacidad para lograr que los demás hagan lo que tienen que hacer, porque lo quieren hacer, se vuelve indispensable. Sin embargo, para influir en los demás, desde cualquier posición, se necesita conocer con detalle cómo funcionan las emociones humanas y tener una gran habilidad para manejar las relaciones interpersonales. Un subordinado que comprende las leyes del liderazgo es mucho más fácil de liderar y contribuye más a lograr las metas del grupo.
¿Qué características debemos abordar para lograr influencia en los demás?
La competencia: Lo primero que alguien va a evaluar en otra persona para decidir seguir sus órdenes es qué tan competente es esa persona. En una familia los padres pueden educar solo y únicamente con el ejemplo. Cualquier otra opción lleva al fracaso. Los hijos hacen lo que ven en sus padres, no lo que escuchan de ellos.
Igual ocurre en el trabajo. Cuando las personas ven que el jefe es más competente que ellas, entonces están más dispuestas a seguir sus órdenes. En caso contrario harán lo posible por hacer quedar mal al jefe.
El propósito: Se estima que el 70% de las personas no tienen un propósito claro y definido en la vida o en su trabajo. Por eso cuando alguien se encuentra con otra persona que le da un propósito para lo que hace, o sencillamente le ayuda a encontrar uno por el cual vivir y trabajar, estará mucho más dispuesto a dejarse influenciar por ella.
La comprensión: Una persona que quiere influir en otra, primero que todo, tiene que comprenderla. El arte de lograr que otro haga lo que tienen que hacer está precedido por comprenderlo realmente. Puede sonar extraño, pero para lograr que alguien cumpla con sus funciones o con las órdenes que uno le está dando, es indispensable contar con su acuerdo.
El mayor problema que tiene la gente para hacer su trabajo o cumplir con sus obligaciones es precisamente el hecho de estar en desacuerdo con ello. Mucha gente trabaja en algo que no le gusta y lo hace solo por necesidad. Entonces eso los lleva a hacer las cosas de mala gana y a hacerlas mal.
Entonces si uno quiere que su hijo corrija algo que cree que está mal, primero tendría que contar con su voluntad y con su acuerdo con lo que está bien y lo que está mal. Lo difícil de todo esto es que él va a decidir con base en “el ejemplo” que le hayas dado.
La capacidad de inspirar a los demás: Para influir en los demás deber ser capaz de inspirarlos con tus ideas, pero sobre todo con tus acciones. Tienes que lograr ser un ejemplo digno de seguir… sí… otra vez el ejemplo.
El Respeto: La capacidad de lograr el respeto de los demás está en las características mencionadas antes, especialmente en la competencia y la inspiración.
El reconocimiento del propósito, inspiración y competencia es lo que hace que la gente siga a alguien y cumpla sus órdenes.
¡La gente sigue a quien tiene valor de exigir! Aunque ellos digan que van a seguir a quien es más popular… La gente sigue a aquel por quienes sienten respeto, ya sea un amigo, compañero de trabajo, un padre o un jefe. ¿Y tú? ¿A quién sigues? ¿Y quién te sigue?











