El cambio climático, fuerte adversario para lograr la autosuficiencia en maíz
Montería, Córdoba. Colombia quiere ser autosuficiente en la producción de maíz para no depender de las importaciones como ocurre actualmente. Sin embargo, en ese camino se tiene que enfrentar a un gran adversario, el cambio climático.
Manifestado en los cambios extremos del clima, hoy tenemos lluvias intensas, más de lo que históricamente ocurre, mañana nos enfrentamos a una sequía. Los expertos a nivel mundial prevén que estos fenómenos y la intensidad de ellos aumentará en el mundo y nuestro país es uno de los que más se afecta con estos vaivenes.
Vaivenes que no han venido solos, sino que son producto de la forma en que hemos producido durante años los alimentos, tanto en agricultura como en actividades pecuarias.
Hay que seguir produciendo, pero sin afectar la dinámica de la naturaleza, mejor dicho, sin echar a la atmósfera gases de efecto invernadero, o por lo menos que sea en menor cantidad.
Es lo que se conoce como Contribución Determinada a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés). En esta tarea el país no está solo, países y organizaciones internacionales están trabajando para producir sin afectar la dinámica climática.
Una de esas organizaciones que trabaja en Colombia para ayudar al país en la meta de los NDC es Alemania con la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ). La ayuda viene por medio del programa ProNDC que hace parte de la Iniciativa Internacional del Clima (IKI por sus siglas en alemán) del Ministerio Federal de Economía y Protección del Clima de Alemania.
Desde el 2021 desarrolla actividades en Córdoba y Sucre con productores de maíz y ganado. Los logros alcanzados en los pilotos desarrollados en los dos departamentos sirven de marco de referencia para que Fenalce pueda aplicar esta experiencia en la incipiente cadena de maíz que se requiere implementar en los cuatro departamentos más productores del grano: Valle del Cauca, Tolima, Meta- Altillanura y Córdoba.

Una de las enseñanzas para los productores, es que se necesita hacer rotación de cultivos, como el fríjol caupí en Córdoba, para lograr fijar nitrógeno en el suelo que luego es aprovechado por el maíz.
Antecedentes
Colombia produce un millón de toneladas de maíz de las seis que necesita. Así que la tarea es retadora. No solo por la cantidad sino también por los pronósticos que se tienen de que a 2030 los rendimientos para el maíz disminuirán por las altas temperaturas. Las pérdidas estarían entre el 13 y 28%.
Sin olvidar que también se prevé la pérdida de idoneidad de las tierras para la producción de maíz, en Colombia esa pérdida sería entre el 13 y 19%. Para el 2030 la aptitud del suelo cae a 57% y para el 2050, al 48%.
Habrá que producir con las amenazas de las sequías, fuertes vientos, excesos hídricos que afectarán las vías de acceso.
En el marco de todo el tema de implementación de medidas de mitigación y adaptación al cambio climático GIZ, en apoyo a los Pro NDC de Colombia, ha trabajado con cultivadores de maíz de Córdoba (Cereté, Cotorra, San Pelayo, Ciénaga de Oro y Chimá) y Sucre (San Onofre, Coveñas, Toluviejo, Colosó, Chalán, Ovejas, Sincelejo, Morroa, Los Palmitos, San Pedro, Sincé, El Roble, San Marcos y San Benito Abad) en la implementación de estas medidas de las que ya los productores han visto sus resultados.
El programa apoyó a 390 productores maiceros e igual número de hectáreas en Córdoba (140 hectáreas) y Sucre (250 hectáreas) para hacer una agricultura climáticamente inteligente que les permite sobrevivir a un clima cambiante como el que tenemos.
El año pasado, con el exceso de lluvias que se presentó en todo el país, los maiceros que hacen parte de los pilotos de GIZ mantuvieron sus rendimientos.
“Al cambiar ciertas prácticas de los agricultores en temas de fertilización, de labranza, los beneficios de la rotación con otros cultivos como el fríjol caupí y análisis de suelo, más la asistencia técnica y acompañamiento permitieron mantener los rendimientos por encima del resto, aunque hubo un poco de disminución fue menor que la que tuvieron los otros productores”, anota Katherine Vargas Ortega, asesora del programa ProNDC componente dos, implementación de medidas de mitigación y adaptación al cambio climático en la cadena de maíz en Córdoba.

El tipo de labranza que se haga en el suelo también contribuye a la fortaleza del cultivo.
El promedio de rendimiento en Córdoba es de 5,1 toneladas por hectárea, los que hacen parte del programa de ProNDC de GIZ, alcanzaron 6,9 toneladas.
Para qué sirve
“Con el respaldo de Fenalce, se va a dejar una documentación que será marco de referencia para replicar en los otros tres departamentos que van a quedar en la cadena de maíz. Ese va a ser el referente para que quien quiera saber qué se ha hecho en la temática del cambio climático lo puedan trabajar”, agrega Vargas Ortega.
Así mismo el programa de ProNDC permite que varios actores se organicen para que cuando no esté el programa ellos continúen trabajando en la iniciativa.
En ese sentido para finales de abril se tiene previsto la firma de una alianza institucional para fomentar el tema de las NDC en Córdoba que tendrá un comité técnico en el que estarán Gobernación de Córdoba, Fedegán, Fenalce y Agrosavia que serán las entidades encargadas de dirigir las acciones en Córdoba en el marco del cambio climático en las cadenas de maíz y ganadería.
“Por eso es que se toma como referencia este trabajo de GIZ porque ya se está dejando un acuerdo entre instituciones”, precisa Katherine Vargas.
El cambio climático será un componente esencial en la cadena de maíz y ya se tiene un trabajo avanzado que servirá de guía para los que vienen detrás.











