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Bogotá. Los ejecutivos aún tienden a dar por hecho que su personal trabaja y obtiene buenos resultados sin importar si ellos se involucren o no, o al menos debería hacerlo. ¡Después de todo, por eso se les paga!

Y aunque esto es cierto, también es una visión muy poco humana del trabajo. Las personas no somos máquinas, y cosas como las emociones y la motivación pueden multiplicar nuestra productividad, o hacer estragos con ella… Y nada es más motivador que un agradecimiento genuino por el buen trabajo hecho. Ninguna cantidad de aumentos y beneficios reemplaza lo que logra una felicitación. Pero desafortunadamente, demasiado a menudo esto se descuida completamente en la mayoría de empresas.

“El ejecutivo tiene poco tiempo para prestarle atención a su gente… y usualmente se lo dedica todo al tipo problemático que acaba de volver a estrellar el carro de la empresa, o al vendedor que no vende. Los problemas y la gente que los crea tienen la particularidad de atraer fuertemente la atención de todos los que están alrededor. ¡Hay que solucionarlos!

Pero, ¿y los más productivos? Ah, esos saben lo que hacen. Así que el ejecutivo les da más trabajo y se devuelve a resolver otros problemas”, comentó Jairo Pinilla, director de Performia Colombia.

Pero esto es precisamente lo que puede desgastar la motivación de tus mejores miembros de equipo… Y hacerlos pensar en “buscar otras oportunidades”.

Cambian de trabajo por falta de reconocimiento

Encuestas hechas a la población trabajadora muestran que el reconocimiento insuficiente y la poca atención son las razones más comunes por las que la gente cambia de trabajo. Y aunque puede que te hayas encontrado con actitudes y comentarios del tipo “Para qué quiero sus felicitaciones, ¡deme más plata más bien!”, estas en realidad solo las encontrarás con personas que, en realidad, a duras penas se merecen el salario que se ganan.

“Ninguna persona realmente valiosa cambiará la satisfacción personal por dinero. Ningún deportista de alto rendimiento renunciaría a su trofeo por un “pequeño bono en dinero”. Y aunque no todos disfrutan por igual recibir trofeos ante el público… Todos anhelan ver la sonrisa orgullosa de su entrenador, de sus padres, o sus amigos”, agregó Pinilla.

Así que muestra interés en los más productivos de tu equipo. Dales tu tiempo y atención. Invítalos a almorzar o a tomar un café ocasionalmente. Y felicítalos en público cada vez que logren algo genial. Todo el tiempo que inviertas en ellos te será devuelto con creces.

Ofrecer oportunidades de estudios

Además, los mejores son usualmente aquellos que trabajan en sí mismos y quieren mejorar. Ofréceles la oportunidad de estudiar más, aumentar sus conocimientos o mejorar sus vidas a ellos, antes que a los más problemáticos. Te agradecerán la oportunidad más que nadie, y como saben que se la ganaron, la aprovecharán mejor que nadie.

Asegúrate de que tú y tus ejecutivos siempre tengan tiempo para dedicarle a sus mejores miembros de equipo, y verás que ese tiempo a menudo valdrá mucho más para ellos que un aumento a secas (aunque si la empresa se lo puede permitir, y ellos se lo merecen, nadie le hará mala cara a un extra en la quincena). Y cuando le dedicas tiempo a los mejores, los mejores te dedicarán más de sus esfuerzos también.

“Los empresarios a menudo ignoran el impacto que puede tener una felicitación o un agradecimiento, o a veces sienten que no sabrían hacerlo bien. Pero no necesitas grandes competencias sociales o ser un buen orador para felicitar de corazón. Si estás agradecido con alguien, díselo honestamente. Te sorprenderá cuánto bien puedes hacer por la persona y por la empresa haciéndolo”, concluyó Pinilla.


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