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Bogotá. Las energías renovables se consolidan como uno de los motores de la inversión extranjera directa (IED) en Colombia. Durante 2025, cerca del 15% de los proyectos de inversión acompañados en el país se concentraron en este sector, reflejando un cambio en la composición hacia actividades intensivas en sostenibilidad y valor agregado.

La señal más relevante para el mercado no está solo en el flujo de proyectos, sino en la capacidad del sistema energético colombiano de absorber nueva inversión con estabilidad operativa, un factor clave en la toma de decisiones de fondos e inversionistas estratégicos.

En febrero de 2026, el 90,64% de la generación de energía provino de fuentes renovables, principalmente hidráulica, mientras que la solar y la eólica continúan ganando participación. El nivel de los embalses cerró en 73,01% de su capacidad útil, por encima de la senda regulatoria, reduciendo riesgos de abastecimiento y volatilidad de precios. La generación total alcanzó 6.590 GWh, con crecimiento frente al mismo mes del año anterior, lo que evidencia una demanda sostenida y un sistema en expansión.

Proyecciones y diversificación

Colombia avanza en la consolidación de su pipeline de energías renovables, con proyecciones oficiales que indican que el país superará los 4.200 MW de capacidad instalada en 2026. Los proyectos en operación, pruebas y construcción amplían la base de generación no convencional.

La transición energética también se expande hacia segmentos como transmisión, almacenamiento, autogeneración y soluciones descentralizadas, diversificando las oportunidades de inversión y ampliando la profundidad del mercado.

La presidenta de ProColombia, Carmen Caballero, destacó el cambio estructural: “Hoy la transición energética en Colombia es un frente real de crecimiento económico. Estamos viendo cómo la inversión extranjera no solo llega, sino que se ejecuta en proyectos concretos que amplían la capacidad instalada, fortalecen la infraestructura y generan empleo en las regiones. Esa combinación es la que está posicionando a Colombia como un destino estratégico en América Latina”.

Fortalezas estructurales

Colombia cuenta con una de las matrices energéticas más limpias de la región, respaldada históricamente por la generación hidráulica (entre el 66% y el 80% de la producción), y complementada por el desarrollo de fuentes no convencionales como solar y eólica. A esto se suma un portafolio diversificado con potencial en hidrógeno y eólica costa afuera, que reduce riesgos de concentración y aumenta el atractivo para distintos perfiles de inversionistas.

La transición energética empieza a consolidarse como un nuevo eje de crecimiento económico. La evolución de la IED hacia sectores sostenibles genera encadenamientos productivos, empleo y desarrollo regional, con proyectos distribuidos en múltiples departamentos.

Para sostener el interés del capital internacional, el país avanza en la expansión de redes de transmisión, eficiencia en licenciamiento y estabilidad regulatoria. En un entorno competitivo, estos factores son determinantes para la estructuración de proyectos.


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