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Montería, Córdoba. En la Cumbre Cafetera reciente realizada en Cartagena se hizo la primera catación del café canéfora (robusta) que se cultivó en ensayos realizados por Agrosavia en territorios que históricamente no son productores de café.

A finales de septiembre pasado en el Centro de Investigación Turipaná de Agrosavia en Cereté fueron presentados los resultados de la primera etapa del proyecto canéfora para Colombia que desde el 2017 comenzó la entidad de investigación por encargo del ministerio de Hacienda.

El café proveniente de este trabajo investigativo fue el que estuvo en Cartagena en catación de paladares conocedores de este tipo de café, que se destaca porque su porcentaje de cafeína es mayor al del suave arábica del cual Colombia es referente a nivel mundial.

En la investigación iniciada por Agrosavia confluyeron recursos privados (Nestlé) y públicos. Pero para continuar se necesita invertir mayores recursos.

“En este momento tenemos ensayos de rendimiento dentro de nuestros cuatro centros de investigación involucrados (CI Turipaná en el Caribe Húmedo; Taluma y Carimagua en la Orinoquia y El Mira en el Pacífico en Tumaco). Posiblemente en 2024-2025 empecemos en la Orinoquia a tener ensayos semicomerciales”, comentó en su momento en Cereté Diego Alejandro Salinas Velandia, director del proyecto en Agrosavia.

En Cereté, el director de Agrosavia, Jorge Mario Díaz Luengas, en diálogo con el portal web En Nuestro Campo expresó que para el 2024 requieren de por lo menos 300 mil dólares para ampliar las pruebas de evaluación de materiales en los centros de investigación e incluso para tener estas mismas parcelas con productores de las regiones involucradas en el proyecto.

En otras palabras, se requiere financiación y el apoyo de actores institucionales y de la cadena del café, de manera que el trabajo y desarrollo que ha traído el arábica en las tradicionales regiones cafeteras se pueda replicar en zonas no tradicionales que requieren de este tipo de alternativas productivas.

Se necesita mayor apoyo

Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, en la cumbre cafetera manifestó “Se necesita un mayor apoyo del Ministerio de Hacienda y Agricultura, coordinado con el apoyo de la Oficina de Asuntos Cafeteros, para que Agrosavia pueda continuar con su proceso de parcelas semicomerciales, de manera que el café robusta pueda ser una realidad en Colombia”.

Algunas regiones que han sufrido el conflicto, como los Llanos Orientales, el Caribe y el Pacífico, podrían ser las principales zonas de producción de unos 3,2 millones de sacos de café robusta, que aportarían, según Asoexport, aproximadamente US$475millones en exportaciones (actualmente se está importando 2,2 millones de sacos).

“El país cuenta con un área potencial para el cultivo de café tipo robusta que asciende a las 80.000 hectáreas, aproximadamente un 10% de las hectáreas totales de café sembradas en el país. Además, este tipo de cultivo podría beneficiar a alrededor de 32.000 fincas cafeteras, cada una con un tamaño promedio de 2,5 hectáreas”, señaló el presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport).

Y agregó que el trabajo entre el sector público y el privado será clave para que Colombia también se posicione en el exterior con esta variedad de café.

Colombia toma café importado

La producción de café arábica, entre un 92 y 95%, es exportada, por eso, la mayor parte del café que toman los colombianos es importado. Es el café robusta que es materia prima para la elaboración de productos diversificados (cafés solubles, liofilizados, mezclas ‘blends’ y cafés canéforas lavados), pues es más amargo y contiene más cafeína. El tradicional tinto que disfrutan los colombianos vienen de países como Brasil, Vietnam, Perú y Ecuador.

Sin embargo, uno de los cuestionamientos sobre que Colombia empiece a producir su propio café robusta, es que este es considerado como de baja calidad, lo que podría ser negativo para el arábica que es reconocido por su calidad superior.

Al respecto, desde Agrosavia indicaron que, como este tipo de cultivo se realizará en zonas de baja altitud (0-900 metros sobre el nivel del mar), diferentes a las tradicionalmente cafeteras, no competirá con la caficultura colombiana con base en arábica. Por el contrario, se podría constituir como una caficultura complementaria.

En cuanto a la calidad, Rosa María Cordero, gerente comercial de Nestlé Colombia Café, expresó que “hay que desmitificar el robusta, hay cafés de este tipo que son de buena calidad. Hasta un ristretto italiano necesita robusta para dar esa intensidad y ese equilibrio. Entonces, es una oportunidad adicional de negocio”.


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