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Valencia, Córdoba. “Nos han dado visión socio-empresarial de construir territorio, de empoderamiento del hombre del campo hacia su propia producción”. Escuchar estas palabras en boca de un pequeño productor de cacao, sin duda es, porque algo se ha hecho bien. Quien así se expresa es Robinson Manuel Montes Tirado, representante legal de la Asociación de Agricultores del Alto Sinú (Asoagrosinú).

Esta organización comenzó como cooperativa en el año 2007 como familia guardabosques buscando transformar la producción de cultivos ilícitos en producción lícita, pero ciertas restricciones a la figura constituida no les permitió avanzar mucho. Por eso, en 2015 decidieron convertirse en Asociación comenzando con 21 asociados con el objetivo de agremiar al sector cacaotero y adquirir poder de gestión y de transformación del territorio y, por supuesto, del ser humano.

Las 21 familias que empezaron estaban concentradas en San Rafael del Pirú en Valencia, pero hoy ya tienen 267 asociados pertenecientes a 12 núcleos veredales de Valencia (10) y de Tierralta (2).

Desde los predios el cacao llega al punto de acopio donde lo recibe Asoagrosinú para vendérselo a Activa G-10 que se encarga de comercializarlo. No se impone el valor al que se compra sino que se tiene en cuenta el precio internacional del grano.

Reconocimiento

Actualmente son reconocidos en Valencia por esa gestión que han desarrollado. Y justamente esa gestión les permitió participar en las reuniones de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet) desde donde se construyó, desde el territorio, el plan de desarrollo y fue allí donde se focalizó el cacao, tomando como ejemplo la experiencia que ya tenían las familias guardabosques que estaban en el cultivo del cacao y que les permitió mejorar su nivel de vida.

“La mayoría de las familias tiene como su principal economía el cacao, aunque también se siembra yuca, plátano, y algunos tienen ganado. Somos pequeños productores, el que más tiene posee 11 hectáreas. Los nuevos, los que están en proceso de implementación de la siembra de cacao tienen una hectárea”, explica Montes Tirado.

Robinson Montes Tirado, representante legal de Asoagrosinú.

El dirigente de Asoagrosinú hace referencia al proyecto que están desarrollando dentro de las iniciativas Pdet, a través de la Agencia de Renovación del Territorio (ART), pedidas por ellos mismos, el proyecto de cacao en el que se siembran nuevas hectáreas y se renuevan otras de quienes ya tenían el cultivo.

Asoagrosinú los integra

La entidad que ejecuta, desde febrero del 2021, el proyecto es Fedecacao y Asoagrosinú figura como integradora de las 126 familias que siembran por primera vez cacao y son beneficiarias del proyecto, aunque del mismo hacen parte en total 255 familias.

Son 5600 millones de pesos que se están invirtiendo en el proyecto de siembra de cacao. Los productores aportan el 51% del valor, porcentaje que está representado en el terreno, la mano de obra, las herramientas; el resto de recursos lo aporta el Fondo Colombia en Paz, ejecutado por Colombia Sostenible con la operatividad de Fedecacao.

Entre agosto y septiembre próximos se deben estar entregando las últimas plántulas para realizar la siembra de acuerdo con lo manifestado por el representante legal de Asoagrosinú.

“El cacao es un cultivo que no produce de una vez, hay que esperar tres años, en ese tiempo que no se tiene producción de cacao, el agricultor siembra yuca, maíz, ñame, plátano, porque el cacao se puede asociar con otros cultivos. Por ejemplo, los nuevos cacaocultores sembraron plátano, ya lo cosecharon y les fue muy bien”, agrega Robinson Montes.

Adicionalmente, en el proyecto Pdet de cacao también se están sembrando árboles maderables, como parte de la sostenibilidad del cultivo.

Significado del cacao

Para las familias de Asoagrosinú que llevan varios años sembrando cacao, este cultivo les ha significado un cambio de vida. Ese cambio se ha visto porque antes los dueños de tierra lo que hacían era arrendar la tierra para que otro la cultivara y ellos se iban a trabajar de jornaleros o de mototaxistas, pero cuando sembraron el cacao y fueron cogiéndole el gusto al cultivo y vieron lo que les podía dar, esa realidad cambió. Se dedicaron a su cultivo y hoy quienes andaban en burro tienen moto para su servicio, incluso algunos han podido dar un paso más y ya cuentan con carro.

“Mejoraron el nivel de vida”, sentencia el representante legal de Asoagrosinú.

El cacao tiene como ventaja que el productor no tiene que salir a rogar para que le compren su producto porque este tiene suficiente mercado.

Los integrantes de Asoagrosinú, incluso quienes no hacen parte de ella, pero producen cacao, llevan su producto al centro de acopio que tiene la asociación en Valencia y esta lo comercializa con una asociación de segundo nivel como lo es Activa G-10.

Por eso, hoy al preguntársele a los cacaocultores que significa para ellos Asoagrosinú no dudan en considerarla como el medio de desarrollo para ellos y de ser la oportunidad para alcanzar logros.


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