Apostarle a la abundancia energética podría aumentar en un 1,6% el PIB del país hacia el 2035
Medellín, Antioquia. Colombia tiene la oportunidad de acelerar su crecimiento económico si garantiza una oferta energética suficiente, limpia y a precios competitivos. Así lo estima un análisis de Erco Energía, que proyecta un incremento del Producto Interno Bruto (PIB) de hasta 1,6 % adicionales en los próximos diez años si el país avanza hacia un modelo energético más abundante y accesible.
El informe señala que contar con energía confiable y asequible no solo reduciría en un 8% los costos de producción, sino que también impulsaría la productividad, fortalecería la inversión privada y ampliará el empleo formal. Para lograrlo, será clave asegurar una oferta estable capaz de responder al crecimiento sostenido de la demanda nacional.
Uno de los pilares de esta transformación será la expansión del sistema eléctrico nacional, que según el plan de transición energética del Gobierno Nacional contempla inversiones cercanas a 6.600 millones de dólares en el marco de la transición energética. Estos recursos se destinarán a la construcción de nuevas plantas solares y eólicas, así como a la ampliación de las redes de transmisión, con el objetivo de aumentar la capacidad instalada del país de 19 a más de 30 gigavatios. Este fortalecimiento permitiría destrabar cuellos de botella logísticos que hoy limitan la competitividad de sectores clave.
“Las proyecciones muestran que seguir invirtiendo en energía limpia tiene un efecto directo sobre la economía y el crecimiento del PIB. Fortalecer la infraestructura eléctrica y mejorar la eficiencia del sistema no solo impulsa la productividad, sino que genera empleo, estabilidad y desarrollo sostenible para Colombia”, afirma Santiago Parra, gerente de nuevos negocios para Erco Energía.
Actualmente, Colombia registra un nivel de intensidad energética cercano a 2,2 megajulios por cada dólar generado (2,2 MJ/USD PPP), lo que significa que necesita menos energía para producir un dólar que países como Brasil (4,0), Estados Unidos (4,2), China (6,3) o Catar (6,8). Esta mayor eficiencia se explica en parte por una matriz eléctrica con alta participación de fuentes hídricas y una estructura económica orientada al sector servicios. Sin embargo, mantener este desempeño será cada vez más desafiante, en la medida en que crecen las industrias, aumenta el consumo eléctrico y se amplían las brechas en infraestructura.
Para avanzar en esa dirección, Erco Energía plantea una hoja de ruta centrada en la ejecución y basada en cuatro frentes estratégicos: El primero, es priorizar la infraestructura de transmisión y conexión, condición habilitante para asegurar que la energía disponible llegue a donde se necesita. El segundo, construir un portafolio energético equilibrado que combine fuentes renovables como la solar y eólica, con sistemas de respaldo flexible y tecnologías de almacenamiento que permitan gestionar la variabilidad y los eventos climáticos. El tercero, acelerar la electrificación de sectores productivos y promover el uso eficiente de la energía a través de metas verificables y el cuarto, fortalecer el entorno normativo para reducir la incertidumbre, facilitar la financiación de proyectos y garantizar una ejecución oportuna.
“La energía no puede seguir entendiéndose solo como un insumo; es una palanca de desarrollo que puede transformar la productividad del país. Si Colombia avanza en infraestructura, diversificación de fuentes, electrificación productiva y un entorno normativo confiable, podrá convertir su eficiencia energética en una verdadera ventaja competitiva, capaz de traducirse en inversión, empleo y crecimiento sostenido”, finalizó Parra.











