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Valencia. Este año ha sido excelente para el cacao colombiano. No solo porque se logró la mayor producción, más de 70 mil toneladas, sino porque también el cacao de uno de sus productores, Alex Ayala Alemán, está entre los 50 mejores del mundo según los catadores de la organización Premios Cacao de Excelencia 2021 que en julio pasado dieron a conocer ese listado.

En octubre pasado ya fueron escogidas, de entre esas 50 muestras, las mejores. Por supuesto, que los colombianos, y más, los cacaoteros esperan que la muestra de Alex Ayala siga en esa ruta ganadora. La próxima semana, el 16 de diciembre, se hará la celebración virtual de los cacaos de excelencia y ese día se conocerá cómo nos fue, sí, porque este es un triunfo de todos, como lo dijo Alex Ayala en julio cuando En Nuestro Campo lo abordó sobre lo que sentía estar entre los mejores cacaos del mundo.

Hoy, aunque no sabemos los resultados, pero conocedores de que el cacao colombiano, en especial ese que sale de Tierralta y Valencia es único en su aroma y sabor, confiamos que esa variedad de Saravena haya sido tan grata al paladar de los jueces que la hayan escogido como la mejor.

Habla con las plantas

Esto de cultivar cacao no es tema de sembrar y esperar que la naturaleza haga todo, sino que, en el caso de Alex, le da un poco más de sí. Tanto así que cada que va al cultivo, en Villa Sofía que queda a unos 20 minutos de su vivienda, no solo las observa para ver su desarrollo, verificar que no tengan plagas, sino que también habla con las plantas, consulta con ellas. “Y no es locura, es que el cultivo enamora y uno siente necesidad de hablar con esas plantas que le dan su fruto”, anota Ayala Alemán.

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La producción de los clones regionales de cacao fue buena este año en el cultivo de Alex Ayala Alemán en Valencia en su predio Villa Sofía.

Su cultivo, por ser joven, cinco años, no sufre de muchas enfermedades, además de que los clones regionales producidos por Fedecacao les han dado buenos resultados.

Quienes tuvimos la oportunidad de recorrer el cultivo de Alex Ayala, que no es muy grande, nos pudimos dar cuenta que el trabajo no es sencillo. Y no porque, la labor en sí sea difícil, no, es por los invitados que están ahí y que se vuelven insoportables para la estancia: Los mosquitos. En masa atacan a los visitantes, los productores aprenden a sortearlos, pero quienes llegan por primera vez tienen que ejercitarse en la defensa de su piel porque ni siquiera el repelente los detiene.

Alex Ayala es un hombre rural, le gusta el campo, sin embargo, tuvo una vida nómada que lo llevó desde los 21 años a diferentes partes de Colombia, Pasto, Bogotá, Bucaramanga y Montería, desempeñando también una variedad de actividades, vendedor de alarmas, zapatos, libros, verduras, comprador de leche en Valencia y hacedor de quesos para comercializar en Montería. Finalmente, después de 25 años de probar suerte en varias ciudades decide retornar a su tierra, Valencia, en donde, con los recursos de la venta de lo poco que tenían en Bogotá compra el pedazo de tierra en su municipio natal, que siempre fue su anhelo. Pero los recursos no alcanzaron para levantar la casa, por eso, le tocó volver a la casa paterna para tener un techo para la esposa y el hijo menor.

El lote sirvió para sembrar el cultivo que hoy lo tiene en París-Francia, desde la distancia, con su muestra de cacao, de la que él dice, espera se dé lo que Dios decida. Y claro, los colombianos esperamos que el hacedor del mundo haya decidido escoger la muestra de Alex Ayala como la mejor del mundo, porque eso sería un nuevo impulso para el cacao del país.


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