10 consejos para emprender un negocio digital exitoso
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Redacción. Si usted es un emprendedor y quiere hacer crecer su negocio, es recomendable reforzar su comunicación digital y conexión con su público objetivo.
Por esto, Adriana Patricia Gómez, experta en marketing digital y docente de la Escuela de Negocios de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, nos da 10 consejos basados en ideas, aprendizajes y decisiones claves que pueden marcar la diferencia entre tener una presencia digital y construir una marca que realmente conecte.
- Hablarle a la persona correcta, no a todos al mismo tiempo
El primer gran error de muchas marcas es querer gustarle a todo el mundo. Y al hacerlo, pierden personalidad, profundidad y relevancia.
Definir un buyer persona o cliente ideal no es un ejercicio de oficina. Es una manera de dejar claro a quién se quiere servir: qué busca esa persona, qué la preocupa, cómo consume contenido y qué lenguaje le resulta familiar. Hablarle directamente a ese perfil —aunque eso signifique dejar de gustarle a otros— es lo que permite construir una relación más sólida y genuina.
- Comunicar la propuesta de valor con honestidad y sin rodeos
Una propuesta de valor no debería sonar como un eslogan publicitario. Debería ser una respuesta directa, clara y sincera a tres preguntas:
¿Qué hace esta marca?
¿Para quién lo hace?
¿Por qué vale la pena elegirla entre tantas opciones?
Las marcas que saben responder eso, sin adornos innecesarios, proyectan confianza, una de las monedas más valiosas en mercados saturados.
- Elegir bien dónde estar
No se trata de estar en todas las redes. Se trata de estar donde ya están los clientes potenciales.
Según el informe Data Reportal Colombia 2025, los colombianos pasan en promedio 3 horas y 25 minutos al día en redes sociales. No obstante, es importante identificar en cuáles redes está su público objetivo, para eso, los informes de Metricool son muy útiles segmentan las tendencias de consumo digital por países y rango de edades.
- Dejar de hablar solo de la marca, y empezar a generar valor para quien la escucha
A nadie le gusta estar con una persona que solo hable de sí. Lo mismo ocurre con las marcas. Es lo que llamo el efecto “yo – yo” donde las marcas desarrollan una comunicación mayoritariamente promocional, que resulta irrelevante para su audiencia. Se lanza contenido, pero nadie lo toma. Se habla, pero nadie escucha.
Las publicaciones rebotan entre el community, el diseñador y el equipo interno.
El contenido que construye comunidad es el que responde preguntas, empatiza con los deseos y miedos de su audiencia y compradores, inspira, enseña o acompaña.
- Medir con inteligencia: cuando más es menos
Tener muchos seguidores puede parecer un buen indicador. Pero si no hay clics, interacciones, registros o compras, hay una desconexión de fondo.
Ese fue el caso de una marca local del sector tecnológico que hace unos años me fue asignada como directora de cuentas digital. A simple vista, la presencia digital de la empresa parecía robusta para su nicho, pero cada publicación alcanzaba apenas un promedio cinco interacciones contaba con 28 mil seguidores en Instagram, pero con apenas cinco interacciones por publicación, la mayoría del equipo interno.
No tenía comunidad, solo una fachada digital que consumía tiempo y presupuesto, sin generar retorno alguno.
- La trampa de comprar seguidores
El crecimiento en redes suele ser lento y sostenido, por eso siempre hay la tentación de comprar seguidores para inflar lo que algunos denominamos “métricas de vanidad”, orientadas a compararse con otras marcas y no a llegar y cautivar a los clientes potenciales.
Comprar seguidores es como llenar una fiesta con maniquíes: aparenta éxito, pero no hay nadie real. A corto plazo, esa decisión infla los números. A largo plazo, los algoritmos detectan la inactividad y castigan el alcance: lo que antes llegaba a cientos, ahora llega a decenas.
La construcción real de comunidad no se acelera con trampas. Se logra con paciencia, contenido útil y conversaciones auténticas.
- Elegir influenciadores con propósito
A propósito de influenciadores, una tendencia que ha traído consecuencias negativas para muchas marcas pequeñas es la de colaborar con macroinfluenciadores que hablan de todo y para todos, sin una conexión real con los valores o públicos de la marca.
Se ganan seguidores, pero muchos no se identifican con la marca. El resultado es una comunidad numerosa que no interactúa con los contenidos. Eso, para los algoritmos, se interpreta como una cuenta que no genera contenido de valor y que, por ende, merece menos visibilidad.
La recomendación es trabajar con influenciadores que ya hablen de temas relacionados con el producto o servicio, que representen los mismos valores que la marca desea transmitir, y que tengan comunidades comprometidas.
- Ganarse el derecho a comunicarse: el marketing del permiso
El marketing del permiso planteado por Seth Godin propone algo simple, pero poderoso: primero se ofrece valor, luego se establece un canal de comunicación. Y ese canal se cuida.
Pedir el correo, el WhatsApp o la suscripción a un boletín solo tiene sentido si luego se entrega algo significativo. De lo contrario, se pierde la confianza y credibilidad.
Aquí lo clave es preguntarse qué contenido de valor puede ofrecer la marca a su público, para que ellos renueven el permiso que ya les dieron de seguirse comunicando con ellos. Procure que sus contenidos cumplan con al menos una de las siguientes tres funciones: informar, educar o entretener.
- Invertir en video, pero con alma, no con guion
Estudios como los de Wyzowl demuestran que el video marketing es el formato con mayor impacto en decisiones de compra, según profesionales de marketing.
No es necesario tener luces profesionales. A veces, una historia grabada desde el celular, con intención y transparencia, genera más conexión que un comercial costoso.
Lo que importa no es solo lo que se muestra, sino lo que se transmite. En ese aspecto, los influenciadores que conectan genuinamente con un nicho han dado serias lecciones de marketing a algunas marcas que se mantienen acartonadas, o que con ediciones sofisticadas que les restan autenticidad a sus contenidos.
- Conectar con emociones, incluso cuando se automatiza
Las marcas que solo informan se olvidan. Las que emocionan, permanecen.
Contar la historia del origen, los valores, los aprendizajes y las personas detrás de una marca genera cercanía.
Profundice en relaciones reales y cuente historias que emocionen. Una historia bien contada, en el momento justo, puede tocar más que una campaña entera.
Una reflexión final para quien crea y emprende
Si no sabe por dónde empezar, comience por lo posible. Tal vez no rediseñe su estrategia esta semana, pero sí puede hacer algo pequeño con sentido: mejorar su biografía en Instagram, revisar si su propuesta de valor se entiende, grabar un video contando por qué nació su emprendimiento, o simplemente preguntarle a un cliente qué valora de su marca.











